El estudio demuestra que pequeñas aves como el lúgano (Carduelis spinus) tienen un carácter social y son capaces de desplazarse con el mismo grupo durante varios años y recorriendo distancias de varios cientos de kilómetros. / EOL
Tiburón leopardo (Triakis semifasciata) seguido durante el estudio. / Kyle McBurnie
Un Spinosaurus se alimentan de peces en el Sureste de Marruecos hace unos 100 millones de años / Ilustración de Sergey Krasovskiy
Reconstrucción de Ötzi./ Adrie and Alfons Kennis
Los dinosaurios tenían conductas de apareamiento similares a las aves modernas. Así lo prueban los raspones descubiertos en rocas de hace 100 millones de años en Colorado (EE UU) por el equipo del paleontólogo Martin Lockley. Es la primera evidencia física de ceremonias de cortejo entre estos reptiles.
El Spinosaurus, el dinosaurio carnívoro más grande conocido hasta el momento, tenía un hocico largo y estrecho parecido al de los crocodilos actuales. Los huesos superiores fosilizados de su mandíbula, hallados en Marruecos y estudiados por investigadores de la Universidad Nova de Lisboa y el Museo de Lourinhã (Portugal), demuestran que estos reptiles –que se alimentaban principalmente de peces– ampliaron lateralmente su boca para tragar a sus presas como los pelícanos.
La región que ocupa actualmente la parte asiática de Turquía, conocida como Anatolia –donde se asentaron en el pasado pueblos como los del imperio otomano y el de Troya– arroja nueva luz sobre el proceso que condujo a la sociedad de cazadores recolectores hasta la agricultura.
Poco se sabe sobre cómo los tiburones son capaces de trazar caminos rectos entre lugares distantes en el océano. Un nuevo estudio de investigadores estadounidenses apunta que el olfato puede contribuir a la navegación de los escualos, probablemente por su capacidad para detectar cambios químicos en el agua.
Científicos de la Universidad de Salamanca han descrito una nueva especie de planta de la familia de las asteráceas que habita en el sureste de la península ibérica y en Marruecos. El análisis genético del género Filago ha permitido identificarla entre otras pequeñas plantas que crecen en zonas áridas. Sus descubridores la han denominado Filago castroviejoi en un artículo de la revista Botanical Journal of the Linnean Society.