Resultados de la búsqueda: 13835
Imagen de ‘Nihon’ tomada con microscopio. /RJB -CSIC
Juan Fuster, profesor de investigación del CSIC en el Instituto de Física Corpuscular, en la 37ª Conferencia Internacional de Física de Altas Energías de Valencia. / ICHEP2014
La imaginación para tomar la delantera en el frente no tenía límites, como este ingenio desarrollado por el ejército francés para patinar sobre el agua. / Bibliothèque Nationale de France
La única posibilidad de defensa contra las armas químicas eran las máscaras antigás. Ante la imposibilidad de llevarlas siempre se investigó con varios animales para que funcionaran como detectores, hasta que el norteamericano Paul Bartsch descubrió que las babosas detectan el gas mostaza en el aire mucho antes de que los humanos lo puedan notar. Así, las babosas formaron parte del equipo de campaña de los soldados estadounidenses desde junio de 1918. / Archives of American Art
La guerra de trincheras llegó a su punto máximo de brutalidad y mortalidad en el Frente Occidental. Se construyeron centenares de kilómetros en estructuras donde los soldados podían pasar meses. La mayoría se hizo a pico y pala pero se inventaron artilugios como esta máquina alemana de excavación de trincheras. / Museo del Aire y del Espacio de San Diego
Un equipo alemán de comunicaciones, en el Frente Occidental, usando una bicicleta tándem para alimentar el generador de la estación de radio. / Archivo Nacional Alemán
El ejército francés inventó este traje –de dudosa eficacia– que hacía que su portador no se hundiera en el agua. / www.europeana1914-1918.eu
No solo era cuestión de camuflar a las personas, también era necesario ocultar a los objetos, aunque fuesen tan grandes como un portaaviones. En de la imagen –el británico HMS Argus– aparece pintado en camuflaje dazzle, una técnica pictórica aplicada desde los diseños cubistas –el arte del momento– para romper las líneas de los barcos en el mar. / National World War I Museum