El Mediterráneo se calienta y se saliniza cada vez más rápido, también en aguas profundas

Un nuevo análisis de mediciones recopiladas entre 1950 y 2025 revela que estos cambios se extienden bajo la superficie. El fenómeno se intensifica especialmente en el Adriático, donde las aguas que se hunden son hoy más cálidas y saladas, con posibles consecuencias para la circulación y la vida del fondo marino.

Amalfi, en la costa del mar Mediterráneo, Italia
Amalfi, en la costa del mar Mediterráneo, Italia. / Adobe Stock

El cambio climático está alcanzando capas cada vez más profundas de la cuenca mediterránea. Un nuevo estudio muestra que tanto la temperatura como la salinidad están aumentando y que este proceso se ha acelerado en las últimas décadas.

El efecto es especialmente acusado en el Mediterráneo central y oriental y alcanza su máxima intensidad en el Adriático, una de las principales fuentes de aguas profundas de la cuenca.

Durante los inviernos más severos, los vientos fríos y secos enfrían la superficie del Adriático hasta aumentar la densidad del agua lo suficiente como para que se hunda. Desde allí, esta masa de agua se desplaza por el fondo hacia el Jónico y continúa hacia el Levante, contribuyendo a renovar y oxigenar las capas inferiores.

Precisamente por este papel en la circulación profunda, los cambios que se están produciendo en el Adriático resultan especialmente relevantes.

El agua densa sigue formándose y sigue llegando al fondo del Adriático meridional. Lo que ha cambiado es que la sal, más que el frío, es cada vez más la que hace que el agua alcance la densidad suficiente para hundirse

Elena Terzić, oceanógrafa física del Instituto Ruđer Boškovi

“Lo que observamos no es un cese de este proceso: el agua densa sigue formándose y sigue llegando al fondo del Adriático meridional. Lo que ha cambiado, como mostró un trabajo anterior nuestro sobre el Adriático, es que la sal, más que el frío, es cada vez más la que hace que el agua alcance la densidad suficiente para hundirse”, explica a SINC Elena Terzić, oceanógrafa física del Instituto Ruđer Bošković (Croacia) y autora principal del estudio que publica la revista Geophysical Research Letters. “Observamos cambios significativos en todas las regiones y a grandes profundidades”, añade.

El equilibrio está cambiando

En el Atlántico Norte preocupa que unas aguas superficiales más dulces y ligeras debiliten el hundimiento. En el Adriático, en cambio, la superficie se está volviendo tanto más cálida como más salada, y el aumento de la salinidad está compensando cada vez más el efecto del calentamiento. Por eso, el agua densa sigue formándose.

“Los otros lugares donde se forman aguas densas, como el golfo de León y el Mediterráneo oriental, también se están calentando y volviendo más salados, como han demostrado otros grupos. Pero en nuestros datos el calentamiento está imponiéndose cada vez más allí, por lo que el Adriático es, hasta ahora, la excepción”, explica Terzić.

Sabemos que el agua más cálida contiene menos oxígeno, por lo que la cuestión abierta es si el agua que se hunde, ahora más salada, aporta suficiente oxígeno para la vida de las profundidades marinas

Elena Terzić

Los investigadores no midieron directamente la circulación, sino el equilibrio entre temperatura y salinidad que determina la densidad del agua. Aunque ambos factores están aumentando, ese balance ha hecho que la densidad cambie mucho menos. Su evolución determinará cómo responde la circulación profunda.

Para Terzić, es necesario realizar estudios específicos en cada uno de estos lugares, combinando modelos y observaciones, para determinar qué camino siguen y qué implicaciones tienen para la circulación en su conjunto.

“Sabemos que el agua más cálida contiene menos oxígeno, por lo que la cuestión abierta es si el agua que se hunde, ahora más salada, aporta suficiente oxígeno para la vida de las profundidades marinas”, enfatiza.

Transformación en toda la cuenca

En los últimos años, los primeros 100 metros del Mediterráneo han registrado temperaturas unos 2 ºC superiores a la media de 1950 a 1999. Estudios previos ya habían detectado una aceleración del calentamiento superficial, pero no se sabía si también afectaba a las zonas profundas y al conjunto de la cuenca.

Los científicos también habían identificado un calentamiento y una salinización sin precedentes en las aguas profundas del sur del Adriático, así como aguas superficiales excepcionalmente saladas en distintos puntos del Mediterráneo.

Habíamos observado cambios importantes tanto en las aguas profundas del Adriático como en la superficie del mar, y queríamos cuantificar lo que estaba ocurriendo en el resto del Mediterráneo

Elena Terzić

“Habíamos observado cambios importantes tanto en las aguas profundas del Adriático como en la superficie del mar, y queríamos cuantificar lo que estaba ocurriendo en el resto del Mediterráneo”, señala Terzić. Para ello, reunieron mediciones de temperatura y salinidad obtenidas mediante campañas oceanográficas y flotadores robóticos a lo largo de 75 años de mediciones.

Según los resultados, la temperatura y la salinidad están aumentando en prácticamente toda la cuenca, y lo hacen cada vez más rápido. Desde el año 2000, las aguas superficiales se han calentado unos 0,5 ºC por década, entre dos y tres veces más que la superficie del océano mundial.

“Lo alarmante es la velocidad a la que está cambiando y las profundidades hasta las que llegan estos cambios”, señala Terzić. El calentamiento y la salinización son significativos hasta los 3 000 o 4 000 metros, mientras que la aceleración alcanza aproximadamente los 2 500 metros de profundidad.

Una señal para el futuro

Los océanos han absorbido más de una cuarta parte del dióxido de carbono generado por la humanidad y un 90 % del exceso de calor atrapado por los gases de efecto invernadero. El Mediterráneo, por su rápida circulación entre la superficie y las aguas profundas, permite observar con especial claridad cómo responde un mar a este calentamiento.

Los autores consideran que lo que ocurre en esta cuenca puede ofrecer pistas sobre la velocidad a la que podrían transformarse otros mares y océanos a medida que aumente la temperatura del planeta.

El Mediterráneo es lo suficientemente pequeño como para que podamos observar cómo responde un mar en escalas temporales que nosotros mismos podemos presenciar, y lo que estamos viendo es un cambio sin precedentes

Elena Terzić

Ahora quieren determinar qué está impulsando la aceleración observada, desde los cambios en la atmósfera y el ciclo del agua hasta la entrada de agua del Atlántico por Gibraltar. También estudiarán si los modelos climáticos actuales son capaces de reproducir estos cambios.

“El Mediterráneo es lo suficientemente pequeño como para que podamos observar cómo responde un mar en escalas temporales que nosotros mismos podemos presenciar, y lo que estamos viendo es un cambio sin precedentes”, afirma Terzić. “Es una advertencia de lo rápido que puede cambiar el océano”.

Qué está impulsando el cambio

El estudio mide la aceleración del calentamiento y la salinización, pero no determina todavía sus causas. Los investigadores apuntan a varios factores: el aumento de las temperaturas, una mayor evaporación, la reducción del agua dulce procedente de la lluvia y los ríos y los cambios en el agua que entra desde el Atlántico.

El Mediterráneo es un mar pequeño y semicerrado, por lo que responde rápidamente a las condiciones atmosféricas. La combinación de más calor y menos agua dulce hace que aumenten tanto la temperatura como la salinidad, mientras que las corrientes y la mezcla transportan estos cambios hacia las capas más profundas.

Para determinarlo serán necesarios estudios que combinen series largas de datos atmosféricos y fluviales, información sobre la entrada de agua por el estrecho de Gibraltar y modelos oceánicos regionales

Elena Terzić

“Todavía no podemos decir cuánto importa cada factor ni dónde”, explica Terzić. “Para determinarlo serán necesarios estudios que combinen series largas de datos atmosféricos y fluviales, información sobre la entrada de agua por el estrecho de Gibraltar y modelos oceánicos regionales”, continúa.

Un mar lleno de incógnitas

El estudio ha permitido responder algunas cuestiones, pero también ha abierto nuevas incógnitas sobre cómo puede evolucionar el Mediterráneo en las próximas décadas. Para Terzić, hay varios interrogantes especialmente relevantes.

El primero tiene que ver con la capacidad de los modelos climáticos para reproducir los cambios observados. Antes de confiar en sus proyecciones para la región, explica la investigadora, será necesario comprobar si los modelos regionales son capaces de captar la aceleración registrada en las últimas décadas.

“Necesitamos saber si los modelos climáticos pueden reproducir la aceleración que acabamos de medir antes de confiar en sus proyecciones para el Mediterráneo”, asegura Terzić.

Otra de las incógnitas es cómo afectará el nuevo equilibrio entre temperatura y salinidad a la circulación termohalina, impulsada por las diferencias de densidad del agua, y a la ventilación de las masas profundas. De ello dependerá en parte la llegada de oxígeno a las zonas más profundas, aunque previsiblemente en cantidades cada vez menores.

El océano ha absorbido más del 90 % del exceso de calor atrapado por los gases de efecto invernadero, pero una superficie cada vez más cálida intercambia más calor y humedad con la atmósfera, lo que puede influir en los fenómenos meteorológicos extremos 

Elena Terzić

“La superficie marina plantea otra cuestión. El océano ha absorbido más del 90 % del exceso de calor atrapado por los gases de efecto invernadero, pero una superficie cada vez más cálida intercambia más calor y humedad con la atmósfera, lo que puede influir en los fenómenos meteorológicos extremos que ya afectan a la región”, indica la experta.

La tercera incógnita se refiere a las consecuencias para la biogeoquímica y los ecosistemas marinos. El oxígeno y los nutrientes están ligados a los mismos procesos físicos que están cambiando, mientras que la disminución del oxígeno ya se ha documentado en algunas zonas. Al mismo tiempo, las especies que buscan aguas más frías encuentran cada vez menos espacio disponible, tanto hacia el norte como en las capas profundas.

“Si el calentamiento continúa a este ritmo, veremos, como ya estamos viendo, desplazamientos de las poblaciones y el declive de algunas de ellas. La cuestión es a qué velocidad ocurrirá y a cuántas especies afectará”, concluye Terzić.

Referencia:

Elena Terzić et al. “Observational evidence for accelerated warming and salinification propagating into the deep Mediterranean”. Geophysical Research Letters (2026)

Fuente:
SINC
Derechos: Creative Commons.
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