Los restos hallados en Playa Chica, en Gran Canaria, revelan una intensa actividad de procesado y conservación de alimentos procedentes del mar hace casi mil años. El análisis de escamas, herramientas y restos vegetales apunta a una economía insular en la que la explotación de recursos costeros tuvo un papel clave en la subsistencia y, probablemente, también en el intercambio entre comunidades del archipiélago.
Nuevas evidencias arqueológicas en la Sala Keimada documentan más de 11 000 años de actividad humana en el interior del gran complejo kárstico burgalés. El registro abarca desde el final del Paleolítico superior hasta épocas posteriores.
La investigación, que cuenta con participación española, destaca la presencia de familias nucleares monógamas y con reglas de parentesco influenciadas por el cristianismo durante el periodo conocido como ‘Edad Oscura’. Además, en vez de migraciones a gran escala, estas se produjeron en grupos más pequeños, basados en la familia o el parentesco.
Un proyecto cooperativo basado en el turismo arqueológico ha transformado radicalmente una de las zonas más conflictivas de Nápoles. Después de dos siglos de marginalidad, el barrio Sanitá sueña con un futuro para sus jóvenes. Ahora lejos de la mafia.
La bióloga molecular en el Instituto de Biología Evolutiva lidera desde hace unos meses el grupo de arqueogenómica, una disciplina que estudia los cambios en las poblaciones humanas y su correlación con los documentos escritos y las excavaciones arqueológicas.
Estas investigadoras han sido premiadas por sus avances en cáncer, salud mental, nanomedicina y evolución humana en el 25º aniversario del programa L’Oréal-UNESCO For Women in Science.
Un grupo de investigación de varios centros españoles identifica una huella dactilar atribuida a los neandertales que habitaron la zona de Segovia hace 43 000 años.
El estudio de más de 600 herramientas de la zona norte del asentamiento, llevado a cabo por investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona, indica que fue un poblado complejo y de larga duración, y no un mero lugar de reuniones temporales ni un santuario. La investigación también revela que se basaba en una economía cooperativa y diversificada.
Huesos del pómulo y la mandíbula descubiertos en el yacimiento de la sierra burgalesa representan la presencia más temprana de la familia humana en el oeste de Europa, con una edad de 1,1 a 1,4 millones de años. En la revista Nature, los científicos asignan los restos a una especie afín al Homo erectus.
El descubrimiento realizado durante la campaña de excavación en una casa lujosa cercana al anfiteatro de Mérida refuerza la hipótesis de que hace al menos 18 siglos la domus pudo haber funcionado como una hospedería, similar a este tipo de alojamientos de la época en Pompeya.