Un estudio español ha analizado alimentos y bebidas representativos del 85 % del mercado. Su principal conclusión es que el uso de edulcorantes bajos y sin calorías ha aumentado en los últimos años en nuestro país como consecuencia, entre otros factores, de la reformulación de alimentos y bebidas para reducir su contenido en azúcares.
El problema no es solamente el producto, sino también el mensaje que lo acompaña. La idea de que una cápsula puede compensar la falta de sueño, el estrés crónico o unos hábitos poco saludables resulta muy atractiva desde el punto de vista comercial, pero responde más a intereses de mercado que a necesidades reales de salud pública.
Un análisis a gran escala de datos de 232 millones de personas en 200 territorios muestra que algunos países de ingresos altos han conseguido frenar el aumento de obesidad, especialmente en niños y adolescentes, pero se acelera en regiones de bajos ingresos. En España, las tasas se estabilizan, aunque las infantiles son significativamente superiores las de otros países.
Un estudio liderado por la Universidad de Cambridge revela que estos primates practican la geofagia de forma cultural para proteger su sistema digestivo de los azúcares y grasas de los alimentos que les proporcionan los turistas.
Un nuevo estudio revela que el consumo de alimentos ultraprocesados está asociado con una menor fertilidad en hombres y una reducción del desarrollo embrionario en mujeres embarazadas.
El Departamento de Salud de Estados Unidos ha presentado un modelo de pirámide nutricional que ha abierto un debate en el ámbito de la salud pública. La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición considera estas directrices como un avance en el país norteamericano, pero recalca que dichas recomendaciones no se pueden aplicar al resto sin sufrir modificaciones adaptadas a su población.
Una investigación revela que la leche de las focas grises del Atlántico Norte contiene un 33 % más de moléculas de azúcar que la leche materna humana. Estos azúcares son esenciales para el desarrollo de los bebés y las crías, por lo que los investigadores proponen que se podría usar en nutrición infantil o control de infecciones.
Las personas que más ingieren productos ultraprocesados y listos para consumir tienen un 41 % más de riesgo de desarrollar esta enfermedad, según un estudio observacional en más de 100 000 personas. Los autores señalan que se necesitan más investigaciones, pero advierten que el hallazgo refuerza la urgencia de limitar su consumo.
Los microplásticos están en casi todas partes, también en la sal de nuestras cocinas. Según un estudio, llegan a las salinas desde mares y ríos contaminados, y a través del aire. Los efectos en la salud de estas sustancias van desde afectar al correcto funcionamiento de procesos fisiológicos a ser vectores para microorganismos patógenos.
Un nuevo estudio advierte que aproximadamente el 80 % de los productos para niños en nuestro país no son adecuados desde el punto de vista nutricional. Además, señala que su etiquetado puede inducir a error sobre sus verdaderos valores alimentarios.