Aunque se conoce que la inflamación puede suponer un factor crucial en la aparición y desarrollo de esta enfermedad, los factores genéticos, y su implicación en otros procesos fisiológicos como este, todavía suponen un mapa inexplorado. Una investigación del Instituto de Biomedicina de Sevilla profundiza sobre cómo afecta el proceso de neurodegeneración a los pacientes.
Con técnicas de reconocimiento de voz y aprendizaje automático, investigadores de Madrid y Zaragoza han desarrollado un sistema para identificar la enfermedad de Parkinson mediante el análisis de las risas grabadas a los pacientes.
Esta nueva tecnología, desarrollada en ratones, facilita la administración de fármacos terapéuticos para el tratamiento de patologías que afectan al sistema nervioso central. Lo consigue al atravesar de forma precisa la barrera hematoencefálica, encargada de restringir el paso de sustancias tóxicas entre la sangre y el cerebro.
Independientemente de cuales sean los primeros síntomas, las fluctuaciones motoras se hacen presentes en hasta el 80 % de las personas afectadas antes de los 5 años del inicio. / Wearbeard
Un nuevo estudio identifica varias proteínas alteradas en modelos animales con la forma temprana de esta patología neurodegenerativa. Esto abre la puerta al desarrollo de nuevos biomarcadores y terapias neuroprotectoras que detecten de forma precoz a las personas afectadas.
Un estudio publicado en Nature ha demostrado que los fallos en una región del cerebro que produce dopamina provoca la progresión de esta enfermedad neurodegenerativa.
El neurocientífico alicantino está al mando de este nuevo centro del CSIC con el objetivo de convertirlo en un referente mundial en el estudio del cerebro. Su intención es ponerlo en marcha, darle forma y buscar a un nuevo director “más joven” que será elegido por un comité internacional.
Un estudio internacional, con participación española, describe una nueva forma de trasladar fármacos al cerebro, uno de los grandes desafíos de la ciencia farmacéutica actual. Este hallazgo podría ayudar a diseñar nuevos tratamientos para enfermedades neurológicas como el párkinson o el alzhéimer.
Investigadores de la Universidad de las Islas Baleares han descubierto una conexión que ayuda a comprender cómo la diabetes facilita el desarrollo de la enfermedad de Parkinson. La carboxietilisina, un compuesto generado en exceso en personas con diabetes mellitus del tipo II, altera las propiedades estructurales de la alfa-sinucleína, la proteína responsable del párkinson.
Una nueva investigación subraya la necesidad de estar atentos a los síntomas neuropsiquiátricos en las personas con párkinson, ya que muchas veces pasan desapercibidos en la consulta médica pero tienen un impacto muy negativo en su calidad de vida.