Un nuevo método de biofabricación aprovecha la red celular activa del hongo Cordyceps militaris para crear textiles vivos capaces de regenerar su superficie, autorrepararse con agua y ofrecer propiedades avanzadas sin recurrir a tratamientos químicos ni revestimientos sintéticos.
Investigadores del CNIC han creado un método computacional que permite seguir los movimientos y cambios de forma del tejido cardíaco durante las primeras etapas del desarrollo embrionario. El modelo identifica varias regiones con patrones de deformación distintos, pero coordinados con precisión.
Investigadores españoles desarrollan una nueva estrategia para ‘programar’ la forma de tejidos biológicos in vitro. Este trabajo, publicado en la revista Science, demuestra que, por primera vez, es posible guiar sus fuerzas y silueta final al controlar la orientación de sus células, lo que permitiría nuevos avances en ingeniería de tejidos, robótica biohíbrida y el diseño de materiales inteligentes.
Un estudio liderado por el Instituto de Bioingeniería de Cataluña demuestra que la laminina, una proteína presente en los tejidos mamarios, tiene un papel fundamental en la evolución de los tumores sólidos, como los de mama. El mecanismo se ha demostrado in vitro, pero se cree que también podría funcionar in vivo, a partir de lo observado en muestras de pacientes.
Centenares de científicos del Programa del Atlas BioMolecular Humano han cartografiado las funciones e interacciones de las células en diferentes tejidos y órganos. La información compone un importante recurso para comprender qué falla en los estadios tempranos de enfermedades, como el cáncer de colon, la insuficiencia renal o la infertilidad, y elaborar así nuevos tratamientos.
Con la ayuda de las matemáticas y la mosca de la fruta, investigadores de los institutos IBiS de Sevilla e I2SysBio de Valencia han elaborado un modelo que relaciona por primera vez la geometría de un tejido epitelial y sus relaciones energéticas con cómo están conectadas las células entre sí.
El dispositivo creado por investigadores españoles simplifica el proceso de fabricación de piel in vitro y de otros tejidos complejos, que se podrían emplear en ensayos de testeo de medicamentos y cosméticos, entre otras aplicaciones.
Partiendo de una patente para fabricar ‘tintas de grafeno’, un consorcio de científicos y empresas españolas liderado desde la Universidad Autónoma de Madrid está desarrollando un tejido ‘no tejido’ que mejorará la efectividad y comodidad de las máscaras y otros textiles profilácticos diseñados contra el virus SARS-CoV-2.
Un estudio internacional, en el que ha participado la Universidad Politécnica de Madrid, ha propuesto usar trenzas de hijuela de gusano de seda como material para reemplazar tendones y ligamentos dañados.
El sistema de señalización Eph/efrinas, que regula la organización de los tejidos en los vertebrados, ya estaba presente en organismos unicelulares anteriores a los animales, en contra de lo que hasta ahora se pensaba, como acaban de descubrir investigadores del Instituto de Neurociencias en Alicante.