Un nuevo estudio identifica un mecanismo biológico que podría contribuir a explicar esta diferencia. Los resultados refuerzan la importancia de considerar el sexo como una variable biológica para comprender el alzhéimer y desarrollar nuevas estrategias terapéuticas.
Las temperaturas elevadas en el embarazo y la primera infancia se relacionan con un crecimiento más lento del tálamo, una región que actúa como el principal centro de relevo del cerebro, ya que procesa y transmite la información sensorial y motora hacia la corteza cerebral.
Un estudio español ha logrado visualizar en un modelo de ratón la acumulación de microtrombos en el cerebro, unos coágulos de sangre microscópicos propios del alzhéimer, gracias a una técnica de imagen muy poco invasiva. Los resultados podrían permitir identificar a los pacientes que se beneficiarían de una terapia anticoagulante.
Un equipo investigador liderado por el Hospital Clínic-IDIBAPS ha descubierto cómo el cerebro se prepara para comer al detectar señales sensoriales como la vista o el olfato de los alimentos. Cuando este proceso falla, se alteran la conducta alimentaria y el metabolismo, lo que puede favorecer la aparición de diabetes y obesidad.
Un reanálisis de datos publicados en 1999 respalda de nuevo una hipótesis planteada hace décadas sobre la evolución de los primates. Además, revela que el desarrollo cerebral fue más allá de lo necesario para ponerse al día con el resto del organismo.
El hígado no solo responde a la hormona del crecimiento: también necesita recibir señales nerviosas adecuadas para producir IGF-1, una molécula esencial para el desarrollo infantil. Este mecanismo, hasta ahora desconocido, podría explicar algunos casos de retraso del crecimiento asociados a trastornos del neurodesarrollo.
Si existe privación del sueño, el cerebro permanece despierto durante más tiempo y continúa procesando estímulos e información. No dormir causa fatiga, y también se acompaña de cambios medibles en las conexiones neuronales.
En las ocasiones en las que no podemos dejar de reír se activan regiones neuronales distintas a cuando tenemos una conversación afable entre amigos. Este es el hallazgo de un nuevo estudio en el que se han analizado los cerebros de pacientes estimulados mediante descargas eléctricas.
La pérdida del habla y la función motora es una consecuencia común de la esclerosis lateral amiotrófica, lo que a menudo reduce la independencia y la calidad de vida. Un nuevo estudio muestra un dispositivo que permite la conversación fluida y el uso de un ordenador de forma independiente a un paciente con esta enfermedad.
Cuando millones de personas se reúnen para observar un eclipse, se activan algunos de los circuitos más profundos y antiguos del cerebro humano. Esa mezcla de curiosidad, sorpresa y emoción no es un capricho cultural, sino un fenómeno biológico con bases bien estudiadas.