Un equipo del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (Cenieh) ha encontrado las primeras evidencias de uso de herramientas de piedra por parte de homínidos para extraer la carne animal de los huesos, tal y como lo realizan los carniceros actuales. El hallazgo se ha producido en el yacimiento más antiguo del norte de África, el de El-Kherba (Ain Hanech), en Argelia, que tiene alrededor de 1,8 millones de años.
Desde que en 1856 se descubriera el primer neandertal en una cueva próxima a la ciudad alemana de Düsseldorf, sólo tres años antes de que Darwin publicase “El origen de las especies”, estos homínidos ocupan un lugar destacado en el imaginario popular. El profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Antonio Rosas, es uno de los mayores especialistas en neandertales. Si algo se puede destacar de este investigador es su compromiso con la divulgación de la ciencia.
Un equipo de investigadores, entre los que se encuentran científicos de la UNED, ha utilizado métodos estadísticos para calcular la estatura de determinados homínidos a partir de huesos del pie. La técnica, que se emplea por primera vez en este tipo de medición, ha sido utilizada por otro grupo de investigadores para calcular cuánto medía el Homo Antecessor, cuyos restos se encontraron en el yacimiento de Atapuerca.
Un problema con el que se enfrentan con frecuencia quienes investigan sobre restos arqueopaleontológicos es la dificultad para dilucidar la autoría de las marcas realizadas con los dientes. Con el fin de contribuir a solucionar el problema, una investigación liderada por el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social, ha realizado un estudio experimental basado en 200 huesos modernos aplicando los resultados a los fósiles descubiertos en los yacimientos de Atapuerca.
Desde hace años se sabe que el Homo antecessor, una especie homínida que vivió hace unos 800.000 años en Atapuerca (Burgos), practicaba el canibalismo, pero nunca ha quedado claro por qué lo hacía. Un estudio publicado en el Journal Human Evolution sugiere que el infanticidio y el canibalismo se practicaron por la defensa y ampliación de un territorio rico en recursos, una conducta que se observa ahora en los chimpancés.
Por fin se ha conseguido descifrar la información genética completa del bonobo, la única que faltaba de los grandes simios. Igual que los chimpancés, los bonobos comparten un 98,7% del genoma con los humanos. El trabajo ayudará a comprender las diferencias conductuales de las tres especies a partir de las bases genéticas.
La revista Quaternary International ha publicado un número especial sobre los neandertales que tiene como eje central los datos obtenidos en el Abric Romaní (Capellades, Barcelona). El estudio de estas sociedades no puede entenderse sin el proyecto de investigación que el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social desarrolla en este yacimiento, cuyos trabajos dirige el arqueólogo Eudald Carbonell desde hace más de 30 años.
Aunque los términos fósil o paleontología son conocidos por todos y podemos encontrarlos con relativa frecuencia en cualquier medio de comunicación, no ocurre así con la tafonomía. Sin embargo, esta es la disciplina que permite esclarecer el proceso de fosilización. Los yacimientos y los fósiles son ventanas que nos permiten observar el pasado pero no pueden considerarse una instantánea del mismo. Así lo explica un estudio reciente del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), que nos acerca esta ciencia.
Un grupo internacional de investigadores, con participación española, ha descifrado el genoma del gorila. El gran simio comparte más material genético con los humanos de lo que se creía: un 98%. De todos los homínidos, ya solo queda por secuenciar el genoma del bonobo.
Una tesis doctoral presentada recientemente en la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona demuestra que, hace más de 300.000 años, el menú de los homínidos que habitaban Atapuerca (Burgos) y especialmente Bolomor (Valencia) ya incluía una gran variedad de animales.