Asocian el ejercicio físico regular y un sueño de calidad con menor riesgo de demencia

Un nuevo metaanálisis sugiere que hacer deporte y dormir la cantidad de horas recomendada disminuye el riesgo de desarrollar demencia alrededor de un 25 %,  aunque los autores destacan que el diseño del estudio no permite demostrar una relación causal.

personas haciendo ejercicio
Hacer ejercicio regularmente se asocia con un riesgo de demencia un 25 % menor en promedio. / Pexels

La Organización Mundial de la Salud calcula que aproximadamente 57 millones de personas viven con demencia a nivel mundial, según los últimos datos, en 2021. En España, se calcula que son unas 800 000 personas, y la cifra podría duplicarse para 2050, según datos de la Fundación Ciencias de la Salud

Los tratamientos contra la demencia tienen una eficacia limitada, por lo que los esfuerzos están enfocados en reducir el riesgo antes de que aparezcan síntomas

Actualmente, los tratamientos tienen una eficacia limitada, por lo que los esfuerzos están enfocados en reducir el riesgo antes de que aparezcan síntomas. Está demostrado que las conductas saludables favorecen la salud cognitiva, pero sigue siendo necesario comprender mejor su relación con la demencia.

Ahora, un metaanálisis de casi 70 estudios y millones de participantes, liderado por un equipo investigador de la Universidad de York (Canadá), ha revelado que comportamientos cotidianos como el tiempo que pasamos sentados y la duración del sueño están vinculados al riesgo de padecer demencia. 

Según los autores, aunque el diseño del estudio no permite demostrar una relación causal, la actividad física regular y dormir entre siete y ocho horas se asocia con una reducción del riesgo de demencia de alrededor del 25 %. Los detalles del trabajo se publican en la revista PLOS One.

Tres comportamientos con implicaciones clave

Akinkunle Oye-Somefun, investigador de la universidad canadiense y primer autor del estudio, comenta a SINC: “En conjunto, estos resultados destacan tres comportamientos del estilo de vida (la actividad física, el tiempo de sedentarismo y el sueño) como factores prácticos y modificables con implicaciones significativas para la prevención de la demencia”.

En total, los investigadores analizaron datos de 69 estudios, que representan a millones de adultos mayores de 35 años, para determinar si existía un vínculo entre el desarrollo de la demencia y las tres conductas. Cada uno de los análisis observacionales registró las prácticas de participantes cognitivamente sanos y, posteriormente, realizó un seguimiento de qué pacientes desarrollaron demencia.

Los participantes que permanecían sentados de forma prolongada (más de 8 horas al día) tuvieron un riesgo un 27 % mayor de desarrollar demencia

Según los resultados, la actividad física regular se asoció con un 25 % menos de riesgo, en promedio entre los 49 estudios analizados, aunque existió heterogeneidad entre los distintos trabajos. Oye-Somefun aclara que por “ejercicio regular” se entienden “alrededor de 150 minutos de actividad de intensidad moderada a la semana o su equivalente, aunque las definiciones exactas variaron ligeramente entre las distintas cohortes”. 

Por otro lado, los participantes que permanecían sentados de forma prolongada (más de 8 horas al día) tuvieron un riesgo un 27 % mayor de desarrollar demencia. Los autores destacan que el sedentarismo es un comportamiento con evidencia “relativamente limitada”. A pesar del creciente reconocimiento de que permanecer sentado de forma prolongada es algo distinto a la inactividad física, existe solo un pequeño número de estudios de cohorte que examinaran su relación con el riesgo de demencia

En cuanto al sueño, el análisis mostró que dormir demasiado (>8 horas) o demasiado poco (<7 horas) se asociaba con un riesgo entre un 18 % y un 28 % más alto. “La clave de los resultados es que, en general, existe consistencia de los tres comportamientos del estilo de vida entre múltiples países y grupos de edad”, dice Akinkunle Oye-Somefun.

El investigador concluye que los hallazgos sugieren que los hábitos cotidianos pueden moldear la salud cerebral a lo largo de décadas: “En conjunto, estos comportamientos son objetivos accesibles y modificables: mantener una actividad física regular, limitar el sedentarismo prolongado y procurar duraciones de sueño saludables pueden ayudar, en su totalidad, a reducir el riesgo de demencia a nivel poblacional”.

Oye-Somefun A, Mirzadeh P, Gao-Kang J, Rotondi M, Kuk JL, Tamim H, et al. The Relationships between physical activity, sedentary behaviour, sleep, and dementia: A systematic review and meta-analysis of cohort studies. PLoS One (2026). 

Fuente:
SINC
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