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El ritmo de captura de CO2 de los bosques catalanes disminuye un 17 % en 25 años

En un cuarto de siglo (entre 1990 y 2014) las áreas boscosas de Cataluña han sufrido un descenso generalizado de su capacidad de capturar dióxido de carbono. Asimismo, el agua azul, la lluvia que no aprovechan las plantas y llega a los ríos y acuíferos, se ha reducido hasta un 29 %.

La gestión forestal es clave para mejorar la capacidad de los bosques de aportarnos servicios ambientales./ Lluis C

La Oficina Catalana del Cambio Climático encargó al Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF) el informe FOREStime, sobre los cambios de los servicios ecosistémicos de los bosques catalanes en los últimos 25 años. Para hacer la evaluación, los científicos dividieron las zonas boscosas en tres regiones: bosques de interior, bosques mediterráneos costeros y bosques de montaña.

En total, se han utilizado los datos de los muestreos a 3.418 parcelas en cada uno de los Inventarios Forestales desde el año 1990 hasta el 2014, que suponen 25 años de historia de nuestros bosques.

La capacidad de los bosques de capturar dióxido de carbono ha disminuido de forma desigual en los bosques de interior y en los mediterráneos costeros

En todos los casos se constata que la gestión forestal tiene un papel clave para mejorar la capacidad de los bosques de proveernos de servicios ecosistémicos, pero que se debe tener en cuenta que existen compromisos. El compromiso más evidente es que cualquier mejora que se quiera hacer en los bosques para mantener los servicios que nos ofrecen irá en detrimento del agua azul, porque los bosques crezcan más y consumirán más agua que no llegará a los ríos.

La capacidad de los bosques de capturar dióxido de carbono (CO2) ha disminuido de forma desigual en los bosques de interior y en los mediterráneos costeros, donde ha disminuido un 20 % y un 16 % respectivamente, mientras que en los montanos del Pirineo no se ha producido un cambio perceptible.

Disminuye cerca del 30 % del agua de escorrentía

El crecimiento del bosque y la poca gestión forestal aplicada han provocado que el agua azul o de escorrentía sea el servicio que más ha disminuido en los últimos años, con un descenso del 29 % para el conjunto del país. En los bosques de interior la disminución alcanza más del 38 % y los mediterráneos, situados en las cuencas internas de los ríos catalanes, hasta el 33 %.

En la región de los bosques montanos del Pirineo occidental, donde se recoge parte del agua en embalses en la cuenca del Segre, la merma ha sido menor, de alrededor del 12 %. Solo algunas zonas de la Terra Alta, Pallars, el Valle de Aran, Alt Urgell y la costa de la Selva muestran un tímido incremento de la ratio.

Baja la oferta de madera, se mantiene la de setas

Según el FOREStime, la madera que se puede extraer del bosque de forma sostenible, sin comprometer los stocks de carbono, también ha disminuido en torno al 7 % durante el período analizado. Los valores calculados en metros cúbicos por hectárea y año han sufrido un descenso especialmente acusado en los bosques de interior y los mediterráneos, mientras que los montanos sólo se ha visto reducida en un 1,2 %.

La madera que se puede extraer del bosque de forma sostenible, sin comprometer los stocks de carbono, también ha disminuido en torno al 7 %

Las setas son el único servicio que ha mostrado mayor estabilidad en los 25 años estudiados. De hecho, sólo se ha observado una disminución del 1% en toda Cataluña. Si nos fijamos en las diferentes regiones, los bosques de interior presentan una pérdida cercana al 17 %, mientras que los montanos y mediterráneos han incrementado la producción un 2,5 % y un 3,8 %, respectivamente.

El único servicio ecosistémico estudiado que no ha disminuido ha sido la erosión evitada. El incremento de superficie forestal ha hecho que aumente la cantidad de suelo que anualmente no se erosiona. Desde 1990 hasta 2014 ha aumentado casi un 1,6 %.

Los bosques mediterráneos de las comarcas de Girona y del norte de Barcelona son los únicos que han experimentado una pérdida de esta capacidad, mientras que en la parte más occidental del Pirineo y los bosques de interior de Cataluña es donde más ha crecido la erosión evitada, un 18 % y 20 % respectivamente.

La relación entre los servicios ecosistémicos

Los resultados apuntan a que hay un compromiso entre el agua azul y el resto de servicios: si se quiere incrementar el agua que llega a los ríos y acuíferos, probablemente disminuirá el resto de servicios evaluados.

Por otra parte, la capacidad de sumidero y la oferta de madera presentan una relación positiva y fuerte, porque la capacidad de sumidero está directamente relacionada con el crecimiento de los árboles y, por tanto, con la oferta de madera.

De forma global, no se detecta ninguna relación entre la capacidad de almacenar carbono y el agua de escorrentía. Esto hace pensar que, al menos, durante el periodo estudiado, el uno no compromete el otro. Lo mismo ocurre entre la capacidad de sumidero y la erosión evitada.

Fuente:
Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales
Derechos: Creative Commons.
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