Las regiones con mayor inequidad económica muestran mayor vulnerabilidad al frío y al calor, mientras que las regiones con mayor PiB presentan mayor riesgo ante altas temperaturas.
Las regiones con más inequidades a nivel socioeconómico sufren más los efectos del frío, mientras que las zonas con mayor riqueza y urbanización presentan mayor riesgo durante los episodios de calor y menos durante los de frío. Así lo muestra un estudio liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por Fundación ”la Caixa”.
Los resultados, publicados en Nature Health, cuantifican por primera vez en la población urbana y rural de 32 países de Europa cómo las desigualdades socioeconómicas influyen en la mortalidad asociada a la temperatura.
Los impactos del cambio climático sobre la salud ya son medibles y, si no se aplican medidas de adaptación y mitigación, aumentarán en las próximas décadas. En Europa, entre 2022 y 2024 se registraron más de 180.000 muertes asociadas al calor, lo que confirma que la temperatura se está convirtiendo en un determinante clave de salud pública.
Aunque a día de hoy el frío provoca más muertes que el calor, el calentamiento global probablemente reducirá esa diferencia o incluso la invertirá, situando la exposición térmica (tanto a calor como a frío) en el centro de la epidemiología ambiental.
Sin embargo, el riesgo no es uniforme. Debido a las disparidades socioeconómicas, el clima no afecta a todos por igual; las temperaturas ambientales repercuten de manera desproporcionada en las poblaciones desfavorecidas.
Incluso en regiones con altos recursos, las consecuencias varían entre territorios y grupos sociales – factores como la distribución de la riqueza, las condiciones de vivienda o la estructura socioeconómica modulan la vulnerabilidad. Este es el primer estudio que evalúa datos tanto de zonas urbanas como de zonas rurales, consiguiendo así representar a toda la población europea.
“Analizamos datos diarios de mortalidad en 32 países europeos, incluyendo más de 161 millones de muertes entre los años 2000 y 2019, registradas en el marco del proyecto EARLY-ADAPT, del Consejo Europeo de Investigación (ERC)”, explica Blanca Paniello-Castillo, investigadora en ISGlobal y autora principal del estudio.
“El objetivo de la investigación era evaluar cómo distintos indicadores socioeconómicos modifican la relación entre temperatura y mortalidad en la población europea”.
Las regiones con más privación social son sistemáticamente más vulnerables tanto al calor como al frío. Factores como la pobreza energética, peores condiciones de vivienda, menor acceso a servicios sanitarios o menor información sanitaria pueden contribuir a aumentar ese riesgo.
Indicadores como el índice Gini (que cuantifica la desigualdad de riqueza dentro de una población), la dificultad para mantener la vivienda caliente o la privación material y social se asocian de manera consistente a mayor mortalidad relacionada con la temperatura.
De hecho, el estudio estima las muertes atribuibles a la temperatura comparando dos escenarios hipotéticos: uno en el que todas las regiones presentarían las condiciones socioeconómicas más favorables y otro en el que todas se situarían en el extremo menos favorable.
La diferencia en el número de defunciones entre ambos escenarios supera las 300 000 muertes en el caso de incapacidad para mantener el hogar caliente, alcanza las 177 000 en relación con la desigualdad económica y se sitúa en torno a las 157000 en el caso de la privación material y social grave en Europa.
Las regiones con mayor PIB per cápita y mayor esperanza de vida presentan menor mortalidad asociada al frío, probablemente por viviendas mejor aisladas, infraestructuras sanitarias más sólidas y menor pobreza energética.
Sin embargo, esas mismas regiones muestran mayor mortalidad por calor. Este fenómeno puede explicarse por la urbanización intensa: las ciudades densas y la actividad económica concentrada favorecen el efecto “isla de calor urbana”. En este fenómeno climático, las áreas urbanizadas registran altas temperaturas debido a la absorción de calor por el asfalto y la falta de vegetación, entre otros factores.
“Dado que el cambio climático no afecta a todas las poblaciones por igual, nuestros resultados permiten evaluar y reforzar cómo se incorporan los factores socioeconómicos en las políticas de adaptación”, explica Joan Ballester, investigador principal del proyecto EARLY-ADAPT y coordinador del estudio. “Es necesario realizar estudios similares en distintas regiones. Aunque sabemos que Europa está muy expuesta a los riesgos climáticos, existen pocos estudios similares en el Sur Global”, concluye.
Referencia:
Peyrusse F, et al. "Socioeconomic inequality drivers of vulnerability and burden to heat- and cold-related mortality: a European-wide analysis in 654 contiguous regions". Nat Health.