La microbiota intestinal influye en los efectos secundarios de las vacunas

Los microorganismos que se encuentran en el intestino podría ayudar a determinar si una persona sufrirá o no fiebre como posible reacción tras la vacunación, según un nuevo estudio publicado en Science. Los resultados muestran que las dietas ‘industrializadas’ se asocian con un mayor riesgo de inflamación que propicia estos síntomas.

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La microbiota influye en los efectos secundarios de las vacunas, según un nuevo estudio. / Unsplash

Un estudio internacional liderado por el Instituto Max Planck de Biología (Alemania) ha descubierto que la microbiota intestinal podría ayudar a determinar si una persona desarrollará fiebre o no como efecto secundario de una vacuna.

Los resultados, que se publican hoy en la revista Science, sugieren que, en el futuro, se podría actuar sobre la microbiota —y, posiblemente, sobre la dieta— para reducir la inflamación relacionada con las vacunas sin comprometer la protección inmunitaria que estas proporcionan.

Las vacunas son una herramienta fundamental para garantizar la salud pública, pero las respuestas inmunitarias y los efectos secundarios varían mucho de una persona a otra

Las vacunas son una herramienta fundamental para garantizar la salud pública, y las respuestas inmunitarias y los efectos secundarios varían mucho de una persona a otra. Entre los síntomas más comunes están la fiebre y otros similares a los que se producen en la gripe, como el dolor muscular, especialmente en las vacunas basadas en ARNm y en nanopartículas lipídicas.

Sufrir o no estos efectos secundarios varía entre personas, y aún no se sabe por qué. En algunos casos, puede variar incluso si es una primera dosis o no. Según los autores, estas posibles reacciones a las vacunas pueden disuadir a alguien de vacunarse, por lo que comenzaron a investigar qué factores de riesgo individuales existen para uno de los síntomas más comunes, la fiebre.

Intensidad de la reacción

En la investigación, el equipo planteo la hipótesis de que la microbiota intestinal, de la que se sabe que influye en la actividad inmunitaria, podría desempeñar un papel en el desencadenamiento de estas reacciones.

Para comprobarla, analizaron la microbiota fecal, la temperatura corporal y los marcadores inmunitarios en sangre de 171 adultos sanos antes y después de recibir la vacuna de ARNm contra el SARS-CoV-2, virus que produce la covid.

“Descubrimos que la microbiota intestinal influye en la intensidad de la reacción de las personas a la vacunación. Aquellas que desarrollaron fiebre presentaban una microbiota distinta incluso antes de la vacunación, y tenían indicios de una mayor inflamación intestinal basal”, explica Ruth Ley, investigadora del centro alemán y una de las autoras del estudio.

Cuando el sistema inmunitario se encuentra con un estímulo como una vacuna, algunas personas desarrollan una respuesta inflamatoria más intensa

Ruth Ley, Instituto Max Planck para la Biología

Así, los resultados mostraron que ciertas bacterias intestinales, especialmente las de la familia Lachnospiraceae, producen flagelina, una sustancia capaz de activar vías inmunitarias inflamatorias e intensificar las reacciones relacionadas con la vacuna.

“El sistema inmunitario está constantemente expuesto a moléculas producidas por nuestros microbios intestinales. Una de esas moléculas es la flagelina, la proteína que utilizan las bacterias para construir los flagelos que les permiten moverse”, dice Ley.

Las personas que presentaban una mayor inflamación intestinal antes de la vacunación o niveles más elevados de expresión de flagelina en el intestino tendían a desarrollar fiebre inducida por la vacuna.

“Creemos que esta estimulación microbiana crónica ayuda a establecer el nivel basal de respuesta inmunitaria, de modo que, cuando el sistema inmunitario se encuentra con un estímulo como una vacuna, algunas personas desarrollan una respuesta inflamatoria más intensa”, añade.

Ley destaca que parte de ese efecto dependía de que el sistema inmunitario detectara la flagelina bacteriana. “Nuestra principal conclusión es que el microbioma puede ayudar a determinar el estado inmunitario subyacente de una persona y, por lo tanto, influir en su respuesta a la vacunación”.

El valor de la dieta

Además, el equipo descubrió que las dietas industrializadas pueden favorecer esta actividad inflamatoria. Según los resultados, las dietas vegetarianas tendían a correlacionarse con características del microbioma que contribuían a una menor incidencia de fiebre, mientras que un menor consumo de alimentos vegetales integrales y las dietas caracterizadas por una mayor ingesta de grasas o alimentos procesados se asociaban con un microbioma inflamatorio relacionado con la fiebre.

No obstante, Ley señala que el estudio no demuestra que cambiar la dieta unos días antes de la vacunación reduzca los efectos secundarios.

Las dietas vegetarianas tendían a correlacionarse con características del microbioma que contribuían a una menor incidencia de fiebre

“Los patrones alimentarios que observamos en las personas eran patrones habituales, no intervenciones a corto plazo. Las personas que declararon seguir dietas basadas en vegetales tendían a presentar respuestas febriles más bajas, pero se trata de una asociación y no establece que la dieta fuera la causa de la diferencia”, destaca.

Según la investigadora, se necesitaría un estudio de intervención controlado en humanos para saber si cambiar la dieta puede realmente reducir los efectos secundarios de la vacuna y durante cuánto tiempo habría que mantener dicho cambio.    

“Llevar una dieta saludable es recomendable por muchas razones, pero nuestro estudio no aporta pruebas que justifiquen prescribir una dieta concreta antes de la vacunación”, concluye.

Referencia:

Kelsey E. Huus et al. The human gut microbiome primes fever after vaccination. Science (2026).

Fuente:
SINC
Derechos: Creative Commons.
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