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Los océanos se recuperaron en menos de 100 años después del impacto del asteroide

Tras el impacto del asteroide que golpeó la superficie del planeta hace 65 millones de años, cerca del 80% de la vida marina se extinguió y el clima se enfrió de forma dramática. Un equipo internacional de investigadores revela ahora en Science que el océano, la productividad marina o la fotosíntesis se recuperaron en menos de un siglo.

Acantilado en Kulstirenden (Dinamarca). Foto: Julio Sepúlveda.

El nuevo estudio geoquímico realizado por investigadores de la Universidad de Bremen (Alemania), del Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT, en sus siglas en inglés), y de la Universidad de Jena (Alemania) demuestra que la fotosíntesis, la base de la trama trófica marina, sólo estuvo interrumpida durante 100 años, por lo que su recuperación se produjo “sorprendentemente” rápido.

“Los océanos fueron capaces de recuperarse rápidamente después de la catástrofe ambiental asociada al impacto del meteorito, y aparentemente, los ecosistemas pudieron reorganizarse muy rápidamente, aunque los principales sostenedores de las tramas tróficas fueron microorganismos sin esqueletos duros capaces de preservarse en el registro fósil”, explica a SINC Julio Sepúlveda, autor principal del estudio que publica esta semana Science e investigador en el Departamento de Ciencias Planetarias, de la Tierra, y la Atmósfera del MIT.

Para reconstruir las condiciones del océano inmediatamente después del impacto, los investigadores analizaron los isótopos de carbón y nitrógeno, así como los vestigios de alga y bacterias, de una espesa capa de arcilla en Kulstirenden (Dinamarca). “El impacto está registrado en formaciones rocosas en todo el mundo como una fina capa de arcilla; pero el material orgánico, base de la investigación, está habitualmente ausente o poco preservado”, añade el científico chileno.

El equipo de investigadores pudo seguir la pista de la productividad de las algas en el momento del impacto del asteroide entre el periodo Cretácico y el Paleogeno (o Terciario) a través del análisis de moléculas fósiles (que actuaron como biomarcadores) preservadas en rocas depositadas justo después del impacto. Los científicos descubrieron que la fotosíntesis descendió de forma dramática durante un periodo corto de tiempo.

En busca de pistas milenarias

Los científicos, que obtuvieron las muestras en la isla danesa de Zealand, a 30 kilómetros al sur de la ciudad de Copenhague (Dinamarca), analizaron la capa de arcilla de 40 centímetros de espesor que registró las condiciones ambientales durante los primeros 10.000 años después del impacto. “Estas rocas contienen moléculas fósiles en cantidades suficientes para el análisis mediante espectrometría de masa”, advierte Kai-Uwe Hinrichs, otro de los autores e investigador en el Centro MARUM (Alemania).

Gracias a la alta resolución temporal a través de la cual se examinó el material de más de 65 millones de años de antigüedad, los investigadores estudiaron una muestra por cada 150 años de tiempo geológico, lo que representa una escala de tiempo sin precedentes.

Los biomarcadores revelaron que inmediatamente después del impacto, ciertas áreas del océano estuvieron desprovistas de oxígeno y fueron hostiles para la mayoría de las algas. Además, cerca de los continentes, la vida microbiana fue solo inhibida por un periodo de tiempo relativamente corto; en menos de 100 años la productividad marina mostró las primeras señales de recuperación.

Sin embargo, en el océano abierto, esta recuperación tardó más tiempo. Según estudios previos, se ha estimado que los ecosistemas marinos de todo el mundo tardaron hasta tres millones de años en volver a un estado saludable después del impacto.

Para los investigadores, este acontecimiento explicaría porqué algunos corales con simbiontes fotosintéticos pudieron sobrevivir. “Aparentemente, la luz solar volvió rápido a niveles suficientes para que las algas simbióticas suministraran los nutrientes necesarios”, apunta Jens Wendler, también autor y paleontólogo de la Universidad Friedrich-Schiller en Jena (Alemania).

Si en la actualidad se produjera una catástrofe natural similar al impacto de un asteroide, pasaría “posiblemente lo mismo”, asegura a SINC Sepúlveda, “aunque dependería de la magnitud del impacto”.

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Referencia bibliográfica:

J. Sepulveda; J.E. Wendler; K.-U. Hinrichs; R.E. Summons. “Rapid Resurgence of Marine Productivity After the Cretaceous-Paleogene Mass Extinction” Science 326, 2 de octubre de 2009.

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons
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