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Los osos negros de Yosemite prefieren las plantas a la comida de los humanos

Unos cuatro millones de personas visitan anualmente el Parque Nacional de Yosemite en EE UU. Los restos de comida que dejan a su paso se convierten en ocasiones en alimento para los osos negros que han llegado a protagonizar unos 12.000 incidentes con humanos en las últimas dos décadas. Sin embargo, un estudio demuestra ahora que estos mamíferos omnívoros se nutren esencialmente de plantas y nueces.

Oso negro comiendo bayas. / Bear.org

Durante los últimos 20 años, los osos negros (Ursus americanus) se han visto envueltos en más de 12.000 incidentes dentro del parque nacional, han herido a unas 50 personas y causado daños materiales valorados en unos 3,7 millones de dólares. Todo por conseguir algo de los restos alimentarios que traen los turistas. Ante estos problemas, el Congreso de EE UU ha destinado ocho millones de dólares desde 1999 para mitigar los conflictos entre osos y humanos en Yosemite.

"Las hembras de oso se alimentaron de bellotas con alto contenido en grasa y piñas en mayores cantidades que los machos", dice el biólogo

Pero en un estudio, publicado en la revista Methods in Ecology and Evolution, biólogos estadounidenses revelan por primera vez que la comida de los humanos no supone la primera fuente de alimentos de estos mamíferos. Los osos negros prefieren comer plantas y nueces.

“Hemos descubierto además que las hembras de oso se alimentaron de bellotas con alto contenido en grasa y piñas en mayores cantidades que los machos, lo que sugiere que estas necesitan piñones y otras semillas para la reproducción. La desaparición de ciertos árboles podría suponer un problema en el futuro”, señala Jack Hopkins, autor principal y científico en la Universidad de California en San Diego (EE UU).

Según el trabajo, otras fuentes de proteína animal, como el ciervo mulo o las hormigas, no constituyen más que una pequeña parte de la dieta anual de estos úrsidos. Según los investigadores, estos alimentos, hallados frecuentemente en las heces de los osos, sirven para el equilibrio de nutrientes.

En lugar de centrarse en los alimentos indigeribles encontrados en los excrementos de estos mamíferos, los científicos se centraron en la comida digerible. Además, midieron la abundancia de isotopos de carbono y nitrógeno hallados en diferentes especies de plantas y animales, y usaron un enfoque estadístico para asociarlos a estos mismos isotopos del pelo de oso. Así pudieron cuantificar qué comieron los osos, una vez asimilado en su pelo.

Ratas omnívoras que también prefieren plantas

Los investigadores emplearon la misma técnica en ratas noruegas de las islas aleutianas de Alaska (EE UU) y determinaron que esta especie invasora subsistió en gran medida gracias a las plantas y a la pesca estacional de anfípodos (pequeños crustáceos), en lugar de aves marinas como se presumía.

“En la actualidad, los osos de Yosemite consumen comida humana en la misma proporción que a principios de la década de los 90”, señala Hopkins

“Las ratas tienden a dominar los hábitats que invaden en las islas, y matan a la mayoría de la fauna nativa –sobre todo aves–, lo que se convierte en un problema serio de conservación”, explica Carolyn Kurle, bióloga en la Universidad de California y coautora del trabajo. Usando isotopos estables, los expertos confirmaron que las aves marinas han sido eliminadas a tales niveles en las islas que las ratas ya no las comen”, destaca Kurle.

En un trabajo anterior, publicado en Frontiers in Ecology and the Environment, Hopkins y otros científicos midieron los isotopos estables de carbono y nitrógeno en pelo y huesos de osos de Yosemite durante el siglo pasado y descubrieron que desde 1999, la proporción de comida derivada de los humanos en la dieta de los osos ha disminuido radicalmente.

“En la actualidad, los osos de Yosemite consumen comida humana en la misma proporción que a principios de la década de los 90”, informa el biólogo estadounidense. “Esto demuestra los grandes esfuerzos de gestión realizados en el parque, ya que a principios de los 90 el parque tenía unos cuantos miles de visitantes al año, y ahora tiene unos cuatro millones anuales”, concluye el científico.

Referencia bibliográfica:

Jack Hopkins et al. Methods in Ecology and Evolution 24 de agosto de 2015

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons
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