¿Qué se sabe sobre la fiebre hemorrágica de Crimea - Congo?

Transmitida por la picadura de una garrapata infectada, esta patología está ocasionada por un virus del género nairovirus y es endémica en África, Balcanes, Oriente Próximo y Asia. Su entrada en España se suele asociar a las aves migratorias portadoras del patógeno o al movimiento del ganado; y se conocen casos en zonas muy concretas del oeste peninsular.

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En España se dan los factores necesarios para que el virus se establezca. / Unsplash

La fiebre hemorrágica de Crimea - Congo es una enfermedad causada por un virus que se transmite por la picadura de garrapatas infectadas. En España se considera una enfermedad emergente y por ahora, no existen terapias ni vacunas disponibles, según informaciones del Ministerio de Sanidad.

Para hacerle frente, hay medidas de vigilancia, prevención y diagnóstico en las que se intenta manejar los casos mediante la atención sanitaria. Por regla general las personas que tienen el virus cursan la enfermedad de manera asintomática pero en algunos casos puede evolucionar de forma grave.

Todavía no existen terapias ni vacunas disponibles

Un estudio, publicado en Emerging infectious Diseasescuenta que esta infección se clasificó clínicamente como una enfermedad durante la Segunda Guerra Mundial después de que 200 soldados de la Unión Soviética estacionados en la península de Crimea desarrollaran síntomas de fiebre hemorrágica.

Al inicio de la década de 1970, el nombre de la dolencia pasó a fiebre hemorrágica de Crimea - Congo después de que el virus de Crimea y los virus del Congo fueran serológicamente indistinguibles. Hoy en día, se estima que entre 10 y 15 mil personas se infectan cada año en todo el mundo.

Vía de transmisión

Según expone otra investigación, publicada en Open Forum Infectious Diseases, los principales nodos infecciosos suelen observarse en personas que trabajan con ganado o realizan actividades en el campo. De hecho, por ahora no se han visto epidemias causadas por este patógeno en zonas urbanas.

Este virus se mantiene en ciclos de transmisión vertical y horizontal que involucran garrapatas duras y una gran variedad de vertebrados salvajes y domésticos. El patógeno circula en varios géneros de estos parásitos, pero las Hyalomma son la principal fuente de infección humana, ya que tanto las adultas como las jóvenes buscan de forma activa huéspedes para su alimentación.

Los principales núcleos infecciosos suelen observarse en personas que trabajan con ganado o realizan actividades en el campo

En ocasiones, también se ven casos en el ámbito sanitario si no se emplean las medidas de protección adecuadas, por zoonosis al estar en contacto con la sangre o tejidos de animales infectados. De forma excepcional, se han descrito infecciones durante el acto sexual.

Sin embargo, la fiebre hemorrágica de Crimea – Congo no se transmite por un contacto casual, por lo que debe existir un contacto muy estrecho con sangre y fluidos de personas infectadas. El riesgo para la ciudadanía es bajo si no ha habido picaduras de garrapata, una exposición a animales o personas con el patógeno.

Síntomas de la fiebre hemorrágica Crimea - Congo

Muchas de estas patologías pueden no producir síntomas, aunque la clínica inicial suele presentarse en forma de fiebre, malestar general, dolor muscular, cefalea, náuseas, vómitos y dolor abdominal.

El periodo de incubación suele ser de 1 a 12 días y cuando la infección se produce por la picadura de una garrapata los síntomas aparecen antes. En los casos sintomáticos leves, esta enfermedad tiene varias fases: la primera presenta un cuadro febril con cansancio y dolor muscular. En los graves, puede aparecer una fase hemorrágica, habitualmente entre los días 6 y 9, con hemorragias, fallo multiorgánico o shock. Las personas que superan la fase grave entran después en una etapa de convalecencia y recuperación.

Asimismo, la letalidad descrita en los artículos científicos varía mucho entre países con cifras que oscilan entre el 5 y más del 40 %.

Situación en España

España es el único país de Europa donde se han detectado casos humanos autóctonos de fiebre hemorrágica de Crimea – Congo. Este virus se identificó por primera vez en 2010 en garrapatas y en 2016 en humanos. Hasta la fecha, se han confirmado 21 casos y 6 personas han fallecido por esta patología.

Este virus se identificó por primera vez en 2010 en garrapatas y en 2016 en humanos

En concreto, los pacientes se localizaron en zonas del oeste y centro-oeste peninsular, áreas donde se dan condiciones favorables para la presencia de garrapatas de este género. La información actualizada sitúa la exposición probable en las provincias de Ávila, Badajoz, Cáceres, Córdoba, León, Salamanca y Toledo.

En nuestro país se dan los factores necesarios para que el virus se establezca: importantes rutas migratorias entre zonas endémicas de África y el Norte de Europa la existencia de un clima adecuado, densas poblaciones de la garrapata Hyalomma y los hospedadores adecuados para los estadios adultos (cabras, ovejas, caballos, cerdos o burros).

Diagnóstico y prevención

El diagnóstico se lleva a cabo mediante pruebas de laboratorio como PCR y tests serológicos que detectan anticuerpos. Ante posibles sospechas, Sanidad recomienda informar de posibles antecedentes de picadura o contacto con animales y fluidos de personas enfermas.

La fiebre hemorrágica de Crimea – Congo no debe generar alarma, ya que es una enfermedad poco frecuente

Por otro lado, la prevención se centra en evitar las picaduras y el uso de prendas protectoras como mangas y pantalones largos metidos por dentro cuando se realicen las actividades propias del campo. Asimismo, se recomienda utilizar ropa de color claro –para ver mejor las garrapatas– y utilizar repelentes autorizados.

En caso de contacto con alguno de estos parásitos, es importante revisarse bien el cuerpo y prestar especial atención a axilas, ingles, cabello, orejas, cintura, ombligo y zonas con pliegues. Tras retirar el parásito, se deben consultar a un especialista médico si aparecen síntomas como fiebre, malestar intenso, dolor muscular, dolor de cabeza, vómitos, diarrea, sangrado o moratones.

La fiebre hemorrágica de Crimea – Congo no debe generar alarma, ya que es una enfermedad poco frecuente. España cuenta con sistemas de vigilancia, diagnóstico y respuesta para detectar los casos y actuar de forma rápida.  

Fuente:
SINC
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