Las infecciones zoonóticas –como la causante del actual brote de hantavirus– provocan la muerte de 2,7 millones de personas al año y representan más del 50 % de todas las enfermedades transmisibles en el mundo. Algunos factores humanos como la deforestación, el cambio climático y la destrucción de los ecosistemas están detrás de su prevalencia y los expertos animan a crear estrategias sistémicas para evitar su expansión.
La pandemia de covid transformó nuestra percepción del riesgo infeccioso y polarizó el debate sobre las medidas de salud pública. En este contexto, el actual brote de hantavirus genera incertidumbre y preguntas legítimas: ¿es realmente rara la transmisión entre personas? ¿Debemos adoptar medidas individuales de protección?
Las autoridades siguen la ruta recorrida durante cuatro meses por los primeros fallecidos del brote para tratar de identificar el lugar del contagio antes de embarcar en el MV Hondius.
Una herramienta basada en la proteína Cas12a2, activada por una secuencia genética programable, es capaz de triturar el genoma de células infectadas o cancerosas y desencadenar su muerte. El sistema permite eliminarlas con gran precisión sin afectar a las sanas.
A raíz del brote surgido en un crucero de lujo, han circulado desinformaciones sobre esta enfermedad. Sin embargo, el virus es conocido desde los años 50 y no hay riesgo de una pandemia como la covid porque no se transmite por vía respiratoria de forma pasiva.
El análisis de laboratorio de un caso vinculado al MV Hondius permitió identificar el agente responsable del brote. Las autoridades sanitarias internacionales han sido notificadas mientras se coordinan evacuaciones y medidas de atención para pasajeros y tripulación.
Un estudio del CSIC que analiza millones de mutaciones revela cómo los virus evolucionan en distintos entornos mediante la exploración de enormes redes genéticas estructuradas de manera fractal y jerárquica.
Investigadores del Instituto de Biomedicina de Valencia del CSIC han descubierto que distintas especies de fagos, virus de las bacterias, comparten un ‘lenguaje común’ para decidir de forma colectiva si infectan las bacterias o se integran en su genoma.
Un equipo de la Universidad Pompeu Fabra detecta una enzima que se activa en las células humanas como respuesta al estrés debido a la infección por un coronavirus, y provoca cambios en la maquinaria celular que favorecen su producción y propagación.
La identificación de regiones invariables en dos enterovirus, asociado con diversas enfermedades en humanos y otros mamíferos, revela dianas terapéuticas que permitan combatir estos patógenos sin tratamiento específico.