CIENCIAS NATURALES: Ciencias de la Vida

Guía para disfrutar de los productos del mar respetando sus poblaciones

Pon pescado sostenible en tu plato

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Un marmitako de atún, un bacalao al pil pil o un bisque de langostinos pueden ser parte del menú para estas fiestas. Pero la sobrepesca hace que muchas de estas especies se encuentren en una situación de riesgo. A pesar de que cada vez más pesquerías adoptan técnicas de bajo impacto y que las políticas van encaminadas a ofrecer por ley pescado sostenible antes de 2020, el consumidor sigue teniendo la última palabra.

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Adeline Marcos | | 27 diciembre 2016 10:30

<p>Un ceviche con pulpo sostenible en salsa negra elaborado por el chef Diego Gallegos durante la presentación del informe Consumer Insights de MSC. / MSC</p>

Un ceviche con pulpo sostenible en salsa negra elaborado por el chef Diego Gallegos durante la presentación del informe Consumer Insights de MSC. / MSC

El atún es uno de los pescados favoritos de los españoles –seguido del bacalao y la merluza–, y se degusta bajo una gran variedad de preparaciones culinarias: tartar, solomillo a la plancha, mousse, ventresca y un largo etcétera. Pero su gran demanda hizo colapsar sus poblaciones y, según los ecologistas, todos los stocks de esta especie del Mediterráneo llegaron al límite.

Aunque el atún rojo ya está recuperándose en el Mediterráneo, otros, como la merluza, el pez espada, la bacaladilla, la sardina, el besugo, el lenguado y el rodaballo están sobreexplotados en el levante español, así como el bacalao, la sardina, el lenguado y la merluza europea común en el Atlántico noroccidental.

La merluza capturada en el Mediterráneo es una de las especies que sufre mayor sobrexplotación pesquera de toda Europa

En la actualidad, el 96% de las poblaciones de peces evaluadas en el Mar Mediterráneo están sobreexplotadas y algunas en riesgo de colapso. "A puertas del 2017, la sobrepesca continúa siendo un mal endémico en los mares europeos, sobre todo en el Mediterráneo”, dice a Sinc Lydia Chaparro, ecóloga marina y coordinadora de pesca en la Fundación ENT

La merluza capturada en el Mediterráneo es una de las especies que sufre mayor sobrexplotación pesquera de toda Europa. Actualmente, según el Comité Científico, Técnico y Económico para las Pesquerías de la Comisión Europea, su captura en el Mediterráneo occidental es hasta 17 veces superior a los límites sostenibles recomendados. "Los datos dibujan un panorama muy preocupante para la especie en la región", recalca Chaparro.

Además, más del 60% de las poblaciones pesqueras evaluadas en el Atlántico nororiental están aún por debajo de los límites biológicos de seguridad y casi la mitad de los stocks sufren sobrepesca, según la Comisión Europea. "Décadas de mala gestión pesquera y falta de voluntad política han conducido al sector a una crisis que llevamos años arrastrando", lamenta Chaparro.

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Merluza certificada. / MSC

Otra pesca es posible

Por esta razón, uno de los principales objetivos de la nueva Política Pesquera Común, que entró en vigor el 1 de enero de 2014, es restaurar las poblaciones de peces de la UE a niveles sostenibles antes de 2020. Sin embargo, en las reuniones ministeriales celebradas a mediados de mes, los Ministros de Pesca de la UE volvieron a retrasar el objetivo de alcanzar índices de explotación sostenibles e "ignoraron un año más los niveles recomendados por los científicos", declara la ecóloga.

"Otra pesca es posible, pero Roma no se hizo en un día. Hay una encarnizada resistencia al cambio por parte de la industria pesquera”, dice O'Riordan

Dos claros ejemplos, según la experta, son el stock de merlán oeste (Golfo de Vizcaya y Cantábrico) y el abadejo norte (Mar Céltico y Canal de la Mancha). Para el primero, el consejo científico recomendaba unas capturas no superiores a las 1.613 toneladas, pero se ha legislado un límite de pesca de 2.540 toneladas. Para el segundo, el límite de pesca recomendado era de 4.080 toneladas y finalmente se ha establecido en 12.146 toneladas.

Sin embargo, en el Atlántico, otros stocks están siendo gestionados de forma sostenible y gozan de buena salud. Es el caso de los rapes en el Cantábrico y aguas ibéricas atlánticas, cuyo límite se ha establecido en 3.955 toneladas (un 10% por debajo del consejo científico), y el del jurel en aguas ibéricas atlánticas, cuyo límite de captura coincide con la recomendación científica de 73.349 toneladas.

“Otra pesca es posible, pero Roma no se hizo en un día. Hay una encarnizada resistencia al cambio por parte de la industria pesquera”, revela a Sinc Brian O'Riordan, director adjunto de LIFE Platform, una plataforma sobre las pesquerías de bajo impacto de Europa.

Para el experto, que lleva 40 años dedicado al sector, las artes de pesca que están agotando los recursos y destruyendo los hábitats son insostenibles no solo por intereses económicos, sino también por cuestiones sociales, culturales y éticas. “Los pescadores tienen que ganarse la vida, pero no tienen por qué hacer una matanza”, lamenta O’Riordan.

Uno de los principales retos es lograr un desarrollo sostenible, sobre todo en el Mar Mediterráneo, con el impulso de medidas que frenen la actual sobrepesca que amenaza a numerosas especies. Pero solo Francia, Italia, Marruecos, Portugal y Túnez disponen de una estrategia de Economía Verde y una política de Desarrollo Sostenible adecuada y actualizada, según revela el informe The Green Economy Report, una iniciativa de varias organizaciones civiles como eco-union, Green Economy Coalition (GEC) y MIO-ECSDE.

España –con el mayor consumo de pescado– es uno de los países junto a Albania, Bosnia-Herzegovina, Chipre, Egipto y Eslovenia que carece de una estrategia política actualizada para el desarrollo sostenible, como destaca el trabajo, que se ha basado en una revisión de las políticas existentes y en una encuesta a 300 expertos internacionales de unos 20 países.

Entre los Estados más activos, muchas estrategias promueven la participación ciudadana, un aspecto muy significativo para lograr los objetivos de pesca sostenible. “Es importante que el consumidor use la información para saber lo que compra. Pero a menudo, esta adquisición se basa únicamente en el precio. Y esto no es sostenible”, subraya el director adjunto de LIFE Platform.

Una compra sostenible por encima del precio

En el año 2015, el consumo anual per cápita de pescado en España fue de 42,4 kilos, según datos de la Comisión Europea; un hecho confirmado por la encuesta Consumer Insights de la ONG Marine Stewardship Council (MSC), que indica que el 98% de los españoles encuestados se declara consumidor habitual de este producto.

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Algunos de los productos con ecoetiquetado. / MSC

Cuatro de cada cinco consumidores españoles están dispuestos a cambiar sus hábitos de compra por la sostenibilidad de los océanos

Sin embargo, a pesar de que las políticas pesqueras estén desfasadas en España, cuatro de cada cinco consumidores españoles están dispuestos a cambiar sus hábitos de compra por la sostenibilidad de los océanos. Esta cifra asciende al 84% en los consumidores de entre 35 y 54 años.

“El consumidor tiene una influencia fundamental mediante sus decisiones de compra en fomentar las mejores prácticas pesqueras”, dice Laura Rodríguez Zugasti, directora del Programa MSC en España y Portugal, cuyo informe señala que el factor sostenibilidad supera al precio en la cesta de la compra.

El estudio señala que los consumidores le otorgan una importancia de 7,37 sobre 10 a la sostenibilidad en su decisión de compra final y un 7,30 a la variable de sabor del producto. Así, el precio del pescado no está entre los factores principales y se puntúa con un 5,19 sobre 10.

“Con el aumento del tamaño de la población, el mundo se enfrenta a la posibilidad de tener que comer menos para comer mejor”, indica O’Riordan. Para el experto, las pesquerías tienen recursos limitados y son particularmente vulnerables a los impactos de las demandas y a sobre el medio ambiente.

El 29% de las pesquerías del mundo han sido explotadas más allá de los límites de sostenibilidad y un 61% más se encuentra totalmente explotado, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Es el caso de España, donde “se consume mucho más de lo que se pesca”, declara a Sinc Carlos Montero, responsable de pesquerías de MSC. El pescado que comemos en nuestro país llega de todos los lugares del mundo porque en aguas nacionales los recursos ya están agotados. “Hay que irse a caladeros de Argentina”, confiesa Montero.

Para los expertos, la sostenibilidad en la pesca se lograría si pudiéramos reponer los recursos y minimizar los impactos sobre otras especies y hábitats. Para conseguirlo, una de las técnicas es etiquetar los peces que acaban en el comercio y certificar las pesquerías.

Mirar la etiqueta del pescado

¿Pero cómo asegurarse de que lo que compramos es realmente sostenible? La organización internacional sin ánimo de lucro MSC, que fue creada para hacer frente al desafío de la pesca sostenible, emplea desde hace 15 años el programa de ecoetiquetado que certifica que el pescado ha sido capturado de manera sostenible y respetando a las poblaciones de peces.

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Infografía que muestra las tres formas en las que una etiqueta de pescado puede confundir. / Greenpeace

El bacalao del Mar de Barents, la merluza de palangre del Atlántico Norte, los mejillones de Algarve y la anchoa del Cantábrico son productos con ecoetiqueta

“De 2015 a 2016 ha aumentado un 44% el número de empresas mayoristas de conservas y congelados que se han adscrito al ecoetiquetado y ya son 400 los productos con ecoetiqueta en España. En total son 17.200 productos en todo el mundo”, apunta la directora del programa MSC en España y Portugal.

El bacalao del Mar de Barents, la merluza de palangre del Atlántico Norte, los mejillones de Algarve, la anchoa del Cantábrico o el pulpo de Asturias occidental son algunas de las pesquerías de España y Portugal incluidas en el programa MSC. Siete de cada diez españoles confía en estas ecoetiquetas.

La cifra aumenta a 62% en el rango de consumidores de entre 35 y 54 años. Además, comprando estos productos del mar certificados, los españoles consideran que están ayudando a la inculcación de valores positivos hacia los niños y la juventud. “Estamos intentando certificar especies como la merluza, la anchoa, o la sardina, pero en este último caso será difícil porque el stock ibérico está en mínimos históricos”, lamenta Montero de MSC.

Pero cuidado. Independientemente de la etiqueta de certificación –fácilmente reconocible en muchos productos–, no toda la información que aparece junto al pescado es del todo verídica. “Existe mucho fraude. Algunas especies de peces son más valiosas que otras, y algunos orígenes son más buscados que otros. Por ejemplo, las vieiras francesas son más valiosas que las chilenas, y la merluza española lo es más que la argentina”, denuncia O’Riordan.

Para contribuir a una compra responsable y evitar el engaño de las etiquetas, la organización Greenpeace propone un listado de peces mes a mes con el objetivo de elegir el pescado más sostenible. La ONG recuerda que para ello es recomendable elegir pescado de temporada, la pesca extractiva con artes pesqueros sostenibles y especies locales o de zonas cercanas.

"Debemos optar por los productos frescos y de temporada disponibles en las tiendas tradicionales, siempre y cuando estén correctamente etiquetados; preferir la calidad sobre la cantidad y diversificar al máximo nuestro consumo, para disminuir la presión sobre las especies más populares", añade la ecóloga marina de la Fundación ENT.

Otra guía de Ecologistas en Acción, Sin mala espina, ofrece también recomendaciones de consumo con instrucciones para una elección más responsable, así como explicaciones para evitar los productos que no estén debidamente etiquetados o cuya captura esté asociada a un mayor impacto ambiental y social.

Si eliges bien el pescado, ayudarás a cambiar los hábitos actuales de pesca. "Unos mares en buen estado de salud no son solamente una obligación moral y legal, sino que son el camino a seguir si queremos disfrutar de unas comunidades pesqueras prósperas y con futuro", concluye Lydia Chaparro, quien recuerda que en menos de cuatro años, los consumidores deberían poder ir a comprar sin preocuparse por el estado de salud de las poblaciones de peces.

Zona geográfica: España
Fuente: SINC

Adeline Marcos

Adeline Marcos

Periodista especializada en medio ambiente. Redactora del área de ciencias naturales en SINC

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