Setenta años después de la primera publicación de una de las obras más desconcertantes del escritor James Joyce, Finnegans Wake, sale a la luz una nueva edición más “suave” de la novela, tras 30 años de análisis textual y 9.000 modificaciones.
La arqueóloga Sophie Romanens de la Universidad de Fritzburgo (Alemania) ha estudiado las figuraciones del arte funerario paleocristiano a partir del tema bíblico de Jonás, una de las claves discursivas para entender mejor las representaciones cristianas de la muerte y la propia idea de la salud.
La nueva edición se lanza el 31 de marzo en Londres en una edición de lujo. En la imagen James Joyce en Zurich 1918.
La pintura de la catacumba de Calixto, en Roma, donde se recojen klos tres pasajes del Libro de Jonás. Imagen: J.Wilpert-Fonds National Suisse.
Esta afirmación no es nueva, pero durante años antropólogos, arqueólogos e historiadores del arte entendieron estas manifestaciones artísticas como motivos puramente estéticos o decorativos. Eduardo Palacio-Pérez, investigador de la Universidad de Cantabria (UC), revela ahora los orígenes de una teoría que perdura hasta nuestros días.
Caballo pintado en el techo de polícromos de la cueva de Altamira. Época magdaleniense.
Retrato de Gregorio Marañón por Joaquín Sorolla, en 1920.