En algunas de las vastas regiones del Ártico, muchas veces no hay diferencia entre el día y la noche, porque durante ciertas épocas del año, el sol no se pone, o no sale, lo que puede provocar cambios en los animales. Científicos británicos y noruegos han estudiado el caso del reno del Ártico, que ha encontrado una solución para vivir bajo estas condiciones extremas: ha abandonado el uso del reloj interno que dirige los ritmos biológicos cotidianos.
El minucioso estudio de investigadores del IPHES (Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social) y del Área de Prehistoria de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, sobre las abundantes herramientas de piedra y de los restos de fauna en el yacimiento de Vallaparadís demuestra que hace un millón de años ya vivían seres humanos en la zona mediterránea de la península ibérica de Terrassa (Barcelona).
Vista general del yacimiento de Vallparadis, en Terrassa (Cataluña)
Reno del Ártico (Rangifer tarandus) en Parque Nacional Denali en Alaska (EE UU).
Fémur de hipopótamo descubierto de Vallparadis.
Reconstrucción de Fedexia striegeli.
La fenología es una disciplina científica que estudia fenómenos naturales que determinan el paso de las estaciones; los fenólogos se encargan de anotar cuándo y por qué ocurren estos fenómenos. Los datos históricos permiten constatar que en la actualidad las fechas de muchos de estos procesos biológicos están variando. Las aves migratorias llegan antes a los campos, la floración y la foliación de numerosas plantas es cada vez más temprana, mientras que la caída de la hoja de los árboles tiende a retrasarse.
Cristina Pujades estudia el desarrollo del Sistema Nervioso Central. Esta bióloga, nacida en Mataró, se licenció y doctoró en la Universitat de Barcelona. Después de cuatro años al en el Dana-Farber Cancer Institute de Harvard y ocho más en Paris, volvió a Barcelona para crear su propio grupo de investigación en el Departamento de Ciencias Experimentales y de la Salud, en la Universidad Pompeu Fabra, donde es profesora agregada.
Los gobiernos de todo el continente europeo han firmado hoy la Declaración de Parma en el último día de la V Conferencia Ministerial sobre Medio Ambiente y Salud celebrada en la ciudad italiana. En el documento los países se comprometen en establecer programas nacionales que proporcionen, entre otros, oportunidades igualitarias para cada niño. Pero durante los próximos diez años, la nueva línea de actuación será proteger la salud de los impactos del cambio climático. La próxima conferencia ministerial se celebrará 2016.
Tras la firma de la Declaración de Parma empiezan los verdaderos desafíos para los 53 países que la han ratificado. Los estudios científicos publicados en The European Journal of Public Health en 2010 señalan que localizar las desigualdades sociales sería un punto de partida para reducir los impactos medioambientales como la contaminación del aire, que reduce la esperanza de vida. Pero los datos científicos son aún insuficientes.