Aunque mucha gente disfrute de sus series preferidas sin parar, el ‘enganche’ a los maratones televisivos va mucho más allá: resulta obsesivo y puede tener efectos perjudiciales para la salud mental a largo plazo. Un estudio refleja que dicha actividad podría responder a conductas evasivas y a la búsqueda de una mejora emocional.