La misión tripulada de la NASA entra en su fase final con la nave Orión ya en trayectoria de regreso. La cápsula amerizará a las 20:07 horas del viernes en Estados Unidos y a las 02:07 horas de la madrugada del sábado en España, en el océano Pacífico frente a California.
La tripulación de la misión Artemis II de la NASA comienza el trayecto final de vuelta a casa tras abandonar la esfera de influencia gravitatoria de la Luna el 7 de abril, después de rodear su cara oculta un día antes.
El amerizaje de la nave Orión amerizará a las 20:07 horas de hoy viernes en Estados Unidos y a las 02:07 horas de la madrugada del sábado en España, en el océano Pacífico frente a California.
Los cuatro astronautas fueron seleccionados en abril de 2023 y han entrenado juntos durante los últimos tres años. En su última jornada completa en el espacio, despertaron con la canción Lonesome Drifter, de Charley Crockett, cuando la nave se encontraba a 147.337 millas de la Tierra.
Los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto al astronauta de la Agencia Espacial Canadiense (CSA) Jeremy Hansen, continúan con los preparativos para su regreso, que incluyen la revisión de los procedimientos de reentrada y amerizaje, así como la ejecución de una corrección de la trayectoria de retorno.
Koch y Hansen comenzaron la jornada guardando el equipo utilizado durante la misión, retirando la carga y las redes de los compartimentos, e instalando y ajustando los asientos de la tripulación para asegurar todos los elementos antes del regreso a la Tierra. Entre las actividades del día figura también la revisión del último informe meteorológico, el estado de las fuerzas de recuperación y la cronología de la entrada. A lo largo de la jornada, la tripulación repasa además las operaciones posteriores al amerizaje.
Los propulsores de la nave Orión tienen previsto activarse para la segunda corrección de la trayectoria de retorno a las 21:53, hora de la costa este de Estados Unidos, con el fin de afinar la ruta hacia la Tierra.
Esta maniobra ajusta con mayor precisión la trayectoria y garantiza la alineación correcta para la reentrada atmosférica. Durante la operación, Hansen revisa los pasos del procedimiento y supervisa los sistemas de guiado, navegación y propulsión.
A medida que Artemis II se aproxima a la Tierra, los equipos de la NASA en tierra completan los preparativos finales para la reentrada y el amerizaje de Orión, previsto alrededor de las 20:07 del viernes 10 de abril (17:07 hora del Pacífico), frente a la costa de San Diego.
La agencia continúa ofreciendo actualizaciones sobre el vuelo de prueba durante las reuniones informativas diarias de la misión, que se retransmiten en directo a través de los canales oficiales de la NASA.
Durante la reentrada, el módulo de servicio se separa alrededor de las 19:33, unos 20 minutos antes de que Orión alcance la alta atmósfera al sureste de Hawái. A las 19:37, una corrección final de la trayectoria ajusta el perfil de vuelo antes de que la nave inicie una serie de maniobras de rotación para alejarse del hardware que se desprende. Orión alcanza su velocidad máxima, de aproximadamente 23 864 millas por hora, justo antes del inicio de la entrada atmosférica.
Al descender hasta unos 400 000 pies, la nave entra en un apagón planificado de comunicaciones de seis minutos a las 19:53, debido a la formación de plasma alrededor de la cápsula durante el máximo calentamiento. La tripulación experimenta hasta 3,9 veces la fuerza de la gravedad en un perfil de aterrizaje nominal.
Después del restablecimiento de las comunicaciones, Orión libera la cubierta frontal, despliega los paracaídas piloto cerca de los 22 000 pies a las 20:03 y abre los tres paracaídas principales alrededor de los 6 000 pies a las 20:04, lo que reduce la velocidad de la cápsula para el amerizaje frente a la costa de San Diego.
En las dos horas posteriores al amerizaje, los equipos de recuperación extraen a la tripulación de la nave y la trasladan en helicóptero al buque USS John P. Murtha.
Una vez a bordo, los astronautas pasan las evaluaciones médicas posteriores a la misión antes de regresar a tierra y volar al Centro Espacial Johnson de la NASA, en Houston.
Según Lockheed Martin, contratista principal de la nave Orión, el regreso desde la Luna obliga a la cápsula a entrar en la atmósfera terrestre a unos 40 000 kilómetros por hora, una velocidad unas 24 veces superior a la de una bala. A ese régimen hipersónico, la nave no “vuela” hacia la Tierra, sino que choca contra la atmósfera, lo que convierte los últimos minutos del viaje en la fase más peligrosa de toda la misión.
La fricción y la compresión extrema del aire generan una envoltura de plasma alrededor de la cápsula, visible como una auténtica bola de fuego, que eleva la temperatura del escudo térmico hasta cerca de 2.760 grados centígrados y provoca un apagón temporal de las comunicaciones.
Durante esta desaceleración, la tripulación soporta fuerzas de casi cuatro veces la gravedad y depende de una secuencia de once paracaídas —tres de ellos con un tamaño similar al de un campo de fútbol— para frenar la caída y culminar el amerizaje en el océano Pacífico.