Un experimento de selección iniciado en Siberia hace casi 70 años permite ahora comprender mejor cómo la domesticación puede modificar el cerebro. Un estudio de la Universidad de Cornell ha detectado una menor presencia de neuronas vinculadas a la agresividad en zorros criados para interactuar con los humanos, un hallazgo que apunta a la relación entre el comportamiento y la estructura cerebral.
Un equipo de etólogos de la Universidad de Pisa documenta en Etiopía una relación exclusiva y sostenida entre ambas especies, lo que demuestra que la flexibilidad sexual en el reino animal va más allá de la reproducción o la falta de parejas.
Un equipo canadiense ha observado que este compuesto de los hongos alucinógenos reduce conductas sociales de alto gasto energético, como los ataques, en el pez anfibio de manglar rivulus. Los resultados apuntan a un efecto selectivo sobre la agresividad sin suprimir la interacción.
Un estudio de treinta años en Uganda revela que la mayor comunidad de chimpancés salvajes conocida se separó en dos subgrupos de manera permanente, un caso poco habitual que derivó en agresiones mortales entre miembros que antes mantenían vínculos y compartían espacio.
Un estudio muestra que los periquitos monje se acercan con cautela a los desconocidos antes de establecer vínculos estrechos, una estrategia que reduce riesgos y facilita la convivencia.
La forma en que procesamos la información cambia según lo que podemos ganar o perder. Una investigación revela que esta dinámica influye en nuestra tendencia a aceptar afirmaciones falsas, especialmente cuando provienen de personas cercanas.
Este tipo de fabricación de utensilios por parte de animales marinos está muy poco documentado, pero ahora se ha observado a un tipo de orcas que desprenden trozos de algas para masajearse, posiblemente para reforzar los lazos sociales y promover la salud de la piel.
Estos mamíferos tienen una extraordinaria destreza manipulativa y uso de estas herramientas, tal y como concluye una nueva investigación. Es más, uno de los ejemplares estudiados fue capaz de cortar el agua, en lo que parecía un acto de sabotaje.
Un estudio liderado por el CSIC sugiere que esta conducta sexual tiene un papel importante en el mantenimiento de las relaciones sociales y la mitigación de los conflictos. Esta forma de establecer, mantener y aumentar los vínculos entre miembros de un mismo grupo es prevalente en primates.
Un equipo de investigación estadounidense, del Hospital de Rehabilitación Spaulding, ha identificado un aumento de la agresividad canina los días con mayores índices de radiación ultravioleta, ozono y temperaturas, mientras que disminuye con el incremento de precipitaciones.