Algunos paisajes hablan por sí solos y la vegetación dominante puede ser un síntoma de problemas globales como el calentamiento del planeta. Un nuevo estudio explica que la abundancia de helechos hace 200 millones de años pudo favorecer la agresividad de los incendios.
Conocida como ForestDrought, el modelo se puede consultar casi a tiempo real en un mapa que muestra el contenido de agua del suelo y la humedad de la vegetación de la Península y las Islas Baleares durante los últimos 365 días.
En las masas forestales más viejas no solo influye la altura de estos ejemplares vegetales, sino también la eficiencia en el uso de la luz. Un nuevo estudio nipón explica por qué algunos árboles pequeños pueden vivir a la sombra de las especies más grandes.
Una ciudad sin árboles posee una menor infiltración de agua, temperaturas más altas y sociedades menos sanas. Un nuevo estudio propone elevar estos espacios verdes a la categoría de infraestructuras críticas y ofrece recomendaciones para protegerlos.
Cada año por estas fechas, los días más largos y el aire más templado anuncian el renacer de la naturaleza con un estallido de colores, desde el verde de los brotes tiernos al arco iris de las flores. Todo ello es fruto de un complejo programa genético vegetal que responde a la luz y el calor, y cuyo funcionamiento impecable se ve amenazado por el impacto del cambio climático.
El informe sobre la biodiversidad de Doñana presentado hoy en Sevilla muestra que la inundación excepcional de la marisma durante el año pasado benefició a la vegetación y la reproducción de aves, anfibios e insectos acuáticos.
Una nueva investigación, en la que ha participado la Universidad de Barcelona y el CREAF, demuestra que, desde principios del siglo XXI, el aire de gran parte de Europa se ha vuelto más seco que en cualquier periodo anterior, y que esta tendencia continúa. Las regiones más afectadas se encuentran en la región occidental.
Las áreas verdes se asocian con efectos beneficiosos para la salud, como una menor mortalidad prematura y una mayor esperanza de vida, entre otros. Un reciente estudio revela que las ciudades de Europa evitarían hasta 43.000 muertes al año si cumpliesen con las indicaciones de la OMS de acceso a este tipo de zonas.
El cambio climático ha calmado los vientos de los bosques boreales de las latitudes más altas. Un estudio, con participación española, ha permitido analizar las consecuencias de esta dinámica en los ritmos de la naturaleza y concluye que la tranquilidad de los vientos está favoreciendo la productividad de la vegetación.
Un nuevo estudio revela que el efecto fertilizante que tenía el exceso de CO2 sobre la vegetación está disminuyendo en todo el mundo. La falta de agua y nutrientes puede provocar que los niveles de carbono en la atmósfera suban, que aumenten las temperaturas y que haya cambios en el clima cada vez más graves.