La investigación, que cuenta con participación española, destaca la presencia de familias nucleares monógamas y con reglas de parentesco influenciadas por el cristianismo durante el periodo conocido como ‘Edad Oscura’. Además, en vez de migraciones a gran escala, estas se produjeron en grupos más pequeños, basados en la familia o el parentesco.
La bióloga molecular en el Instituto de Biología Evolutiva lidera desde hace unos meses el grupo de arqueogenómica, una disciplina que estudia los cambios en las poblaciones humanas y su correlación con los documentos escritos y las excavaciones arqueológicas.