Un estudio revela que las células endoteliales del interior de las venas y arterias pueden contribuir a la formación de nuevos vasos sanguíneos en ausencia de un tipo de señalización que hasta ahora se consideraba esencial en la angiogénesis. Los resultados muestran que no dependen solo de esta vía y que algunas son capaces de activar programas moleculares alternativos.
El estrés crónico de la vida cotidiana provoca cambios estructurales en el corazón, por lo que sus paredes se pueden engrosar, sus cavidades aminorar e impedir el llenado. En conjunto, estos factores aumentan el riesgo de accidente cerebrovascular.
Un estudio aporta información sobre los cambios moleculares que llevan al engrosamiento del corazón, una afección que puede conducir a insuficiencia cardíaca o muerte súbita. Además, el equipo científico identificó un gen que podría contribuir a su desarrollo.
Unas células del sistema inmunitario, llamadas macrófagos, se encargan de engullir los deshechos que liberan algunos tejidos como el miocardio, el músculo esquelético y la grasa parda tras consumir energía. Sin ellas, la actividad de las mitocondrias decae y los órganos no pueden funcionar correctamente.
Más allá del estrés postraumático, otras condiciones psiquiátricas como la depresión o el consumo de sustancias tienen efectos sobre el corazón. Un nuevo estudio valora que el alcoholismo es la condición mental que más riesgo supone tanto en hombres como mujeres, pero anima a ir más allá en las investigaciones.
Esta enfermedad es la principal causa de condiciones cardiovasculares como los infartos o los ictus y una nueva investigación revela que podría comenzar en personas jóvenes de entre 18 y 29 años. Los expertos creen que, en vez de estimar el riesgo a través de factores como la tensión, el colesterol y el tabaquismo, podrían aplicarse técnicas de imagen antes de que se produzcan los síntomas.
Investigadores del CNIC han creado un método computacional que permite seguir los movimientos y cambios de forma del tejido cardíaco durante las primeras etapas del desarrollo embrionario. El modelo identifica varias regiones con patrones de deformación distintos, pero coordinados con precisión.
Investigadores italianos han medido la presencia de plásticos en la sangre que irriga al corazón y han observado cómo los valores eran superiores en aquellos que habían sufrido un infarto. Las personas expuestas a la contaminación atmosférica y los fumadores también presentaron niveles altos.
Un estudio publicado en Nature Cardiovascular Research identifica una nueva alteración implicada en el desarrollo de esta enfermedad y muestra que el mavacamten también resulta eficaz cuando la cardiopatía tiene distintos mecanismos moleculares.
Esta patología afecta a los vasos sanguíneos en menores de cinco años y constituye una de las principales causas de problema cardíaco en los niños de países enriquecidos. Un estudio ha identificado el proceso por el que la falta de oxígeno daña las arterias coronarias en los casos más graves, un hallazgo que podría convertirse en diana terapéutica.