Algunos fármacos para adelgazar mejoran la salud del hígado al reducir la inflamación, la fibrosis y la regeneración del tejido hepático. Hasta ahora, los expertos pensaban que era consecuencia de perder peso, pero un nuevo estudio señala que estos medicamentos poseen mecanismos adicionales que ayudarían a crear terapias específicas contra enfermedades complejas.
Un estudio con menores de entre tres y seis años con riesgo de desarrollar obesidad por antecedentes familiares revela que llevar una alimentación mediterránea y hacer actividad física disminuye el índice de masa corporal. Sin embargo, los efectos solo se observaron en las niñas. Los investigadores subrayan la necesidad de atender las diferencias por sexo en el diseño de estrategias para frenar la obesidad infantil.
Estas grandes serpientes pueden ingerir presas de su mismo tamaño y dejar de alimentarse durante meses. Un nuevo estudio revela que un metabolito presente en la sangre es el responsable de sus ayunos prolongados y abre una vía para la investigación de fármacos para adelgazar en humanos.
El método dietético de moda, respaldado por millones de seguidores y promesas de resultados rápidos, no ofrece beneficios superiores a otras estrategias convencionales y no consigue una pérdida de peso clínicamente relevante en adultos con sobrepeso u obesidad, según una revisión de estudios Cochrane.
Un análisis de más de 540 000 personas muestra que quienes padecen esta enfermedad tienen un 70 % más de riesgo de ser hospitalizados o morir a causa de una infección, y que en los casos más graves este riesgo puede triplicarse. Los resultados se publican en la revista The Lancet.
Un estudio indica que el abandono de medicamentos contra la obesidad, como como la semaglutida, produce un “efecto rebote” en quienes los consumen al recuperar su peso y valores de salud metabólica anteriores en menos de dos años.
Por primera vez, la Organización Mundial de la Salud ha emitido recomendaciones sobre el uso de terapias basadas en péptido similar al glucagón tipo 1 para tratar la obesidad como una enfermedad crónica y recurrente en adultos.
Los entornos urbanos influyen directamente en la salud cardiovascular y metabólica. La presencia de zonas verdes, lagos, fuentes y espacios de ocio anima a la ciudadanía a moverse e interactuar. Sin embargo, su acceso no es igual para todos, lo que contribuye a que la obesidad sea más frecuente en grupos con menor nivel socioeconómico.
La evidencia científica apunta a que la contaminación atmosférica no solo afecta al corazón y los pulmones. También se vincula con alteraciones en el metabolismo que incrementan el riesgo de diabetes, obesidad y síndrome metabólico.
Las revisiones encargadas por la OMS a Cochrane confirman que los medicamentos GLP-1 ayudan a perder peso. Sin embargo, advierten de que la financiación industrial de los estudios pone en cuestión la fiabilidad de los resultados.