Un nuevo estudio concluye que estas extremidades reducidas evolucionaron al mismo tiempo que cráneos y mandíbulas cada vez más grandes y potentes, probablemente como una adaptación para abatir grandes presas con la mandíbula.
Un nuevo análisis de los restos que se pensaba que eran de juveniles de esta famosa especie han resultado tener mandíbulas más estrechas, piernas más largas y brazos más grandes. La especie, Nanotyrannus lancensis, fue nombrada por primera vez hace décadas y luego reinterpretada.