Investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid y el Instituto de Investigaciones Biomédicas Alberto Sols (IIB), han demostrado la participación de una proteína en el proceso de metástasis de carcinomas basales de mama, un subtipo de tumores muy agresivo.
Como las serpientes, las células tumorales mudan la piel. Y es que el cáncer no es una enfermedad estática sino que en su desarrollo va acumulando transformaciones para evadir las defensas naturales de nuestro organismo, adaptarse a las nuevas circunstancias del entorno, protegerse contra la quimioterapia y radioterapia y progresar hacia la invasión de órganos vecinos, causando finalmente metástasis.
Imagen de un carcinoma seroso de ovario.
Un ejemplar del demonio de Tasmania (Sarcophilus harrisii) en Bicheno (Australia).
Representación esquemática de la comunicación entre los componentes del sistema. Las nanopartículas de señalización del tumor informan sobre su localización a las nanopartículas de recepción que circulan por el vaso sanguíneo.
Un total de 19 hospitales españoles participarán en un ensayo clínico multinacional que pretende acortar en un 50% las sesiones de quimioterapia en pacientes con cáncer colorrectal. El estudio será liderado desde España por el Centro Integral Oncológico Clara Campal (CIOCC).
Estructura de la proteína CCL2.
La Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC) afirmaba ayer que la radiación de los teléfonos móviles podría ser cancerígena. Uno de sus investigadores, Robert Baan, explica a SINC que, en su opinión, se deberían adoptar medidas para reducir la exposición en niños. Aun así, Baan recalca que la tecnología ha mejorado mucho desde que se realizaron estos estudios.
La Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC), dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha clasificado los campos de radiofrecuencia emitidos por los teléfonos móviles como “posiblemente cancerígenos”. Desde el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad solicitan “precaución” con esta información.
El cambio de tamaño, color y forma de un lunar puede ser el primer síntoma de la variedad más grave de cáncer de piel: el melanoma. Para prevenir su aparición, la Fundación de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) ha puesto en marcha un autobús itinerante donde los especialistas analizarán, de forma gratuita, los lunares de las personas que lo deseen.