La psilocibina previene en ratones la neuropatía causada por la quimioterapia

Un estudio publicado en Science muestra que administrar este compuesto psicodélico antes del tratamiento preserva la función de los nervios sensoriales durante varios ciclos, sin reducir la eficacia antitumoral. Un ensayo de fase 2 evaluará ahora estos resultados en pacientes.

La psilocibina protege del daño nervioso de la quimioterapia
La neuropatía periférica asociada a la quimioterapia puede causar dolor y alteraciones de la sensibilidad que, en algunos pacientes, persisten durante años. / Adobe Stock

La neuropatía periférica asociada a la quimioterapia puede causar dolor, hormigueo, entumecimiento, hipersensibilidad al frío y pérdida de sensibilidad. En algunos pacientes, estos síntomas persisten durante años. Cuando el daño es grave, puede obligar además a reducir las dosis de los fármacos antitumorales o incluso a interrumpir el tratamiento. Pese a su impacto, no existe actualmente una forma eficaz de prevenir esta complicación.

Ahora, un equipo del Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas (EE UU) ha investigado una nueva opción para prevenirla: la psilocibina, el compuesto psicodélico presente de forma natural en determinadas especies de hongos y estudiado en los últimos años, sobre todo, por su potencial en trastornos de salud mental.

En modelos de ratón, administrar psilocibina antes de la quimioterapia protegió las terminaciones de los nervios sensoriales y evitó síntomas asociados a la neuropatía

En modelos de ratón, administrar psilocibina antes de la quimioterapia protegió las terminaciones de los nervios sensoriales y preservó su función. La protección se observó con tres fármacos, cisplatino, paclitaxel y docetaxel, y se mantuvo durante hasta seis ciclos consecutivos de tratamiento y más de ocho meses de seguimiento. Además, en animales con tumores, el compuesto no redujo la eficacia antitumoral del medicamento.

El estudio, publicado hoy en Science, ha sido codirigido por Moran Amit, profesor de cirugía de cabeza y cuello del MD Anderson, y Patrick Dougherty, profesor de medicina del dolor del mismo centro.

Una idea inesperada

La investigación no surgió de los trabajos psiquiátricos con psicodélicos, explica Amit a SINC, sino de una línea previa del equipo en neurociencia del cáncer.

“En 2020 demostramos que los tumores pueden interactuar con los nervios cercanos y reprogramarlos de formas que hacen que el cáncer sea más agresivo”, señala el investigador. Aquel trabajo, publicado en Nature, les mostró que los nervios sensoriales periféricos eran mucho más plásticos de lo que se pensaba y que su comportamiento podía modificarse mediante fármacos.

Si un tumor puede secuestrar la plasticidad nerviosa en su propio beneficio, ¿podemos utilizarla nosotros para proteger al nervio?

Moran Amit (Centro Oncológico MD Anderson))

A partir de ahí se plantearon la pregunta inversa. “Si un tumor puede secuestrar la plasticidad nerviosa en su propio beneficio, ¿podemos utilizarla nosotros para proteger al nervio?”, dice Amit a SINC.

Ese planteamiento llevó al equipo a considerar la neuropatía no solo como un problema de dolor, sino también de plasticidad neuronal, y a estudiar la psilocibina y otros compuestos que actúan sobre el receptor de serotonina 5-HT2A.

En uno de los modelos, dos administraciones de psilocibina antes de la quimioterapia bastaron para evitar la aparición de hipersensibilidad mecánica

En uno de los modelos, dos administraciones de psilocibina antes de la quimioterapia bastaron para evitar la aparición de hipersensibilidad mecánica. En los experimentos con ciclos sucesivos, el compuesto se dio antes de cada nueva exposición al tratamiento. “Fuimos prudentes porque era un resultado sorprendente, así que lo repetimos con varias clases de quimioterapia, modelos y formas de medir el daño”, comenta el experto.

Cómo protege

Una de las principales fortalezas del trabajo es que los investigadores no se limitaron a observar una reducción de los síntomas, sino que estudiaron el mecanismo que podía explicar la protección.

“Las mitocondrias son las productoras de energía de la célula. Las neuronas dependen especialmente de ellas porque son extraordinariamente largas: una sola neurona sensorial puede tener que transportar energía y materiales esenciales desde cerca de la médula espinal hasta las manos o los pies”, explica Amit.

La quimioterapia altera el transporte de las mitocondrias a lo largo de los axones. La psilocibina preserva ese movimiento y ayuda a mantener el suministro de energía en las terminaciones nerviosas. / Dave Aten / Science

La quimioterapia altera ese sistema de transporte. Las mitocondrias dejan de desplazarse correctamente a lo largo de los axones y las partes más alejadas de las neuronas pueden quedarse sin la energía necesaria para mantener sus terminaciones.

Los experimentos indican que la psilocibina preserva el transporte y la distribución de las mitocondrias hacia esas zonas distales a través de una vía dependiente del receptor 5-HT2A. De esta forma mantiene el suministro local de energía y protege las fibras nerviosas. El estudio también encontró efectos sobre alteraciones de la actividad cerebral asociadas a la neuropatía.

La psilocibina mantiene el transporte de mitocondrias hacia las terminaciones nerviosas, preserva su suministro de energía y protege las fibras sin reducir el efecto antitumoral

“Lo importante no es solo que funcionara, sino que sabemos cómo funcionó”, subraya el investigador. Además, la protección se mantuvo en animales con tumores sin reducir el efecto de la quimioterapia. “Estamos protegiendo el sistema nervioso sin proteger al tumor”, resume.

Aunque la eficacia preventiva se ha demostrado hasta ahora en modelos animales, los autores analizaron también aspectos del mecanismo en material humano. Estudiaron nervios periféricos obtenidos de 29 pacientes sometidos a cirugía, además de neuronas sensoriales humanas derivadas de células madre, ganglios sensoriales de donantes y biopsias de piel.

Según Amit, observar el mismo proceso de transporte mitocondrial y su protección en tejido humano refuerza la relevancia biológica de los resultados. Pero introduce una cautela importante: “Nada de esto demuestra que el tratamiento vaya a funcionar en personas”.

¿Efecto psicodélico?

El equipo comprobó que, al bloquear el receptor 5-HT2A, desaparecía la protección. En cambio, un compuesto no alucinógeno que activa ese mismo receptor produjo un efecto similar al de la psilocibina en los modelos animales.

Aun así, el coautor advierte de que estos resultados no permiten concluir que la experiencia psicodélica sea irrelevante. “Lo que podemos afirmar con firmeza es que la protección está mediada por el receptor 5-HT2A”, señala a SINC.

Los resultados no permiten concluir que la experiencia psicodélica sea irrelevante, ya que los animales no pueden comunicar una experiencia subjetiva

Como los animales no pueden comunicar una experiencia subjetiva, los investigadores recurren a indicadores indirectos para evaluar posibles efectos psicodélicos. “Por ahora no podemos afirmar que esos efectos sean innecesarios, ni tampoco que sean necesarios. Esa cuestión tendrá que resolverse cuidadosamente en estudios con personas”, añade.

La posibilidad de desarrollar moléculas capaces de producir efectos celulares beneficiosos sin causar alucinaciones podría facilitar su uso clínico, pero por ahora sigue siendo una cuestión abierta.

En otro artículo que acompaña al estudio en Science, Maria Maiarú, investigadora de la Universidad de Reading (Reino Unido) y especializada en dolor neuropático, señala que estos resultados permiten considerar la neuropatía asociada a la quimioterapia no solo como una consecuencia inevitable del daño neuronal, sino como una pérdida de capacidad de resistencia del nervio sobre la que podría actuarse de forma temprana.

Ensayo en pacientes

Los resultados han servido de base para NeuroGuard, un ensayo clínico de fase 2 que evaluará la psilocibina en pacientes tratados con quimioterapia neurotóxica. El estudio comparará una dosis de 25 miligramos, otra dosis baja subperceptual y la atención estándar. Su primer objetivo será comprobar la seguridad de administrar el compuesto antes de cada ciclo.

“Tenemos que demostrar que la administración repetida, ajustada a cada ciclo, se tolera bien en esta población y que no interfiere con la quimioterapia ni con los resultados oncológicos”, explica Amit.

El ensayo analizará también si la psilocibina reduce la neuropatía y si permite que más pacientes completen el régimen de tratamiento previsto y mantengan las dosis indicadas.

Tenemos que demostrar que la administración repetida, ajustada a cada ciclo, se tolera bien en esta población y que no interfiere con la quimioterapia ni con los resultados oncológicos

Moran Amit

La comparación entre distintas dosis permitirá estudiar si existe una relación entre la cantidad administrada y el grado de protección. No obstante, el investigador señala que una dosis mayor no tiene por qué ser mejor: “Una exposición menor podría ofrecer una protección comparable con efectos menos intensos y facilitar su uso en la práctica oncológica”.

Si la fase 2 muestra una reducción clínicamente relevante de la neuropatía, el siguiente paso sería un ensayo de fase 3 más amplio antes de plantear la psilocibina o compuestos relacionados como una posible opción preventiva.

Amit insiste, sin embargo, en no adelantar conclusiones clínicas. “Quiero dejar claro dónde estamos hoy: los resultados de eficacia que hemos publicado son preclínicos. NeuroGuard todavía no ha comunicado resultados. Está diseñado para poner a prueba esta hipótesis, no para confirmarla”, recalca a SINC.

Referencia:

Moran Amit, Patrick Dougherty et al. “Psilocybin prevents chemotherapy-induced peripheral neuropathy via mitochondrial trafficking preservation”. Science 2026

Fuente:
SINC
Derechos: Creative Commons.
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