Suscríbete al boletín semanal

Recibe cada semana los contenidos más relevantes de la actualidad científica.

Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones
Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones

La violencia sanguinaria tiene raíces profundas en la evolución humana

¿Son los humanos agresivos por naturaleza, o seres pacíficos a los que la civilización corrompe? El estudio de un equipo de científicos españoles prueba que la violencia letal entre individuos es una característica específica de los primates, y el Homo sapiens la ha heredado durante el curso de la evolución. Pero no todo es herencia: la cultura y la organización social nos dan la paz.

Masacre de civiles polacos durante la ocupación nazi en 1939 / Wikipedia

Un equipo de científicos españoles ha demostrado que la violencia interpersonal letal, por la cual un sujeto es capaz de matar a sus semejantes, es un comportamiento ampliamente extendido en mamíferos, y la especie humana la ha heredado durante el curso de su evolución.

En un estudio que publica esta semana la revista Nature, los investigadores han recopilado datos de más de 4 millones de muertes y cuantificado el nivel de violencia letal en 1.024 especies de mamíferos, a partir de 137 familias taxonómicas y en alrededor de 600 poblaciones humanas, que van desde hace 50.000 años hasta el presente.

Han recopilado datos de más de 4 millones de muertes y cuantificado el nivel de violencia letal en 1.024 especies de mamíferos

“¿Son los humanos violentos por naturaleza, como decía Hobbes, o seres pacíficos a los que la civilización corrompe, como sugería Rousseau? Esta cuestión ha cautivado a pensadores y científicos desde tiempos inmemoriales, pero a día de hoy aún no contamos con una respuesta definitiva, aunque probablemente ambos tenían parte de razón”, explica el autor principal de este trabajo, el investigador de la Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA-CSIC) y la Universidad de Granada José María Gómez Reyes.

En este estudio, en el que también participan la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y el Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE-CSIC), los investigadores trabajaron sobre la idea de que el componente violento de la naturaleza humana podría deducirse de nuestra historia evolutiva en común con los mamíferos.

Mamíferos más o menos violentos

Los científicos encontraron que existen linajes de mamíferos muy poco violentos con sus semejantes y otros donde la agresión es frecuente. “Los humanos pertenecemos evolutivamente a uno de estos últimos linajes, lo que indica que la violencia que manifestamos ya ocurría en las especies que fueron nuestros ancestros” indica Marcos Méndez, de la URJC.

“La violencia letal en humanos tiene un componente evolutivo que antecede a nuestro propio origen como especie”, apunta Adela González Megías

Tomando datos de humanos y otros mamíferos de una variedad de fuentes bibliográficas, y utilizando instrumentos comparativos filogenéticos, los científicos han determinado que la violencia letal como consecuencia de nuestro pasado evolutivo es en torno al 2%. “La violencia letal en humanos tiene, por tanto, un indudable componente evolutivo que antecede a nuestro propio origen como especie”, apunta Adela González Megías, investigadora de la UGR.

No obstante, una revisión de la violencia letal en 600 sociedades humanas, desde el Paleolítico hasta la actualidad, reveló que no es posible ignorar las influencias culturales sobre la violencia letal en humanos.

“Los niveles de violencia interpersonal letal han cambiado a lo largo de la historia, Así, el grado de violencia letal en las sociedades prehistóricas concuerda estrechamente con la estimada a partir de nuestra larga historia evolutiva conjunta con otros mamíferos, pero aumenta mucho en las sociedades caciquiles y desciende a niveles muy bajos en sociedades más complejas”, destaca Miguel Verdú, investigador del CIDE-CSIC.

Por ello, aunque la violencia interpersonal es un rasgo primordial en el ser humano, el tipo de organización social que desarrollemos puede mitigarla y favorecer la resolución pacífica de nuestros conflictos. La herencia evolutiva no lo es todo: la cultura puede mitigar la violencia.

Referencia bibliográfica:

José María Gómez, Miguel Verdú, Adela González-Megías & Marcos Méndez "The phylogenetic roots of human lethal violence" Nature DOI: 10.1038 / nature19758

Fuente: Universidad de Granada
Derechos: Creative Commons

Solo para medios:

Si eres periodista y quieres el contacto con los investigadores, regístrate en SINC como periodista.

Artículos relacionados
Los microplásticos llegan a la dieta de los pingüinos antárticos

Un estudio con participación española ha permitido encontrar trazas de materiales plásticos en las heces de pingüinos antárticos de tres diferentes especies: Adelia, barbijo y papúa. El equipo ha hallado en las muestras poliéster y polietileno, entre otras partículas de origen humano, como las fibras de celulosa.

Las cacatúas aprenden unas de otras para abrir los cubos de basura

En entornos cada vez más urbanizados, las cacatúas australianas han desarrollado un comportamiento único para buscar comida: levantar las tapas de los contenedores. Un equipo de científicos demuestra por primera vez que esta compleja habilidad la han copiado observándose las unas a las otras.