Investigadores del Instituto de Ciencia de Materiales de Barcelona (CSIC) han desarrollado nanopartículas orgánicas con moléculas fluorescentes que brillan 100 veces más que otras similares, como los puntos cuánticos. El avance puede ayudar a obtener bioimágenes de mayor calidad y se podría aplicar en dispositivos de diagnóstico médico.
Científicos españoles y británicos han logrado inyectar diminutos sensores, más finos que un coronavirus y con una forma que recuerda a los paneles solares de la estación espacial internacional, dentro de óvulos vivos. La manera en que se doblan estos chips permite medir las fuerzas que se generan desde que entra el espermatozoide hasta que el embrión se divide en dos células.
Científicos de la Universidad de Oviedo y el Centro de Investigación en Nanomateriales y Nanotecnología han descubierto un método para controlar la frecuencia de la luz en la nanoescala intercalando átomos de sodio en los llamados materiales de van der Waals. El avance se podría aplicar en tecnologías de la información y sensores biológicos de alta sensibilidad.
La fluorescencia que emiten diminutas partículas cuánticas de óxido de zinc se puede utilizar para ver como penetran algunas sustancias empleadas en la restauración de edificios históricos. Investigadores de la Universidad Pablo de Olavide lo han comprobado con muestras recogidas en antiguas canteras de Cádiz, de donde salió la piedra para construir el ayuntamiento y la catedral de Sevilla.
Investigadoras de la Universidad Politécnica de Madrid han desarrollado nuevos productos de yeso que incorporan desechos de plásticos de cables. Además de contribuir a la economía circular con la reutilización de estos residuos, las propiedades de estos compuestos mejoran la situación de los edificios frente a la acción externa del agua.
Investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos han logrado mejorar las propiedades de los materiales que recubren las tuberías de las centrales térmicas, lo que ayuda a reducir sus emisiones de CO2. También han demostrado que no es necesario utilizar materiales más costosos si se usan temperaturas más elevadas.
Científicos de la Universidad de Córdoba han estudiado durante diez años el comportamiento de una carretera hecha con materiales reciclados in situ a partir de residuos de demolición de viviendas próximas. Los resultados demuestran la viabilidad y versatilidad de los materiales extraídos de los escombros en una obra real.
Investigadores del País Vasco han descubierto el primer aislante topológico con propiedades magnéticas intrínsecas, sin necesidad de aportar átomos magnéticos desde fuera. Está compuesto de manganeso, bismuto y telurio. Este tipo de aislantes tiene un enorme potencial en electrónica porque la corriente circula por su superficie, no por el interior, lo que evita pérdidas de energía.
Mediante técnicas de impresión 3D, investigadores de la Universidad de Sevilla han creado el logo de su institución con nanoparticulas de oro estabilizadas mediante polímeros de arabinosa, un azúcar de fácil adquisición en la naturaleza. El avance se podría aplicar en biosensores que detectan células tumorales.
Investigadores del los institutos ICN2 en Barcelona e ICMM en Madrid han desarrollado un nuevo material con microesferas de sílice capaz de enfriar a otro emitiendo radiación infrarroja, sin ningún consumo de energía ni emisiones de gases. Los resultados se podrán usar en dispositivos en los que un aumento de temperatura tiene efectos drásticos sobre su rendimiento, como paneles solares o sistemas informáticos.