Un equipo de científicos españoles ha hallado tres nuevas especies de nematodos de la familia Aporcelaimidae en Vietnam. A pesar de su pequeño tamaño, estos gusanos predadores se caracterizan por ser relativamente grandes respecto a la mayoría de nematodos que viven en el suelo, ya que pueden alcanzar cuatro o cinco milímetros de longitud.
La población de la vaquita (Phocoena sinus) se ha reducido a 30 ejemplares / IUCN
Las plantas carnívoras de Asia, Australia y América comparten un rasgo común a pesar de la distancia que las separa: la maquinaria genética para digerir insectos. Un estudio internacional con participación española, que ha analizado tres especies –una en cada continente–, revela que las plantas utilizan las mismas rutas evolutivas que las llevan a ‘saborear’ la carne de sus presas.
En unas montañas de Omán habita una subespecie de geco que hasta ahora no había dado signos de preocupación por su estado de conservación. Sin embargo, un equipo del Instituto de Biología Evolutiva en Barcelona ha descubierto, gracias al análisis de su ADN, que en realidad el pequeño reptil contiene 14 especies diferentes, lo que podría implicar que alguna de ellas esté en peligro de extinción.
El cuarzo ha sido considerado tradicionalmente por los arqueólogos como un recurso de escasa importancia, propio de sociedades arcaicas. Un monográfico de la revista Quaternary International, editado por la Universidad de Santiago de Compostela y el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social, demuestra la complejidad económica, tecnológica, social y simbólica del uso de este mineral en las sociedades prehistóricas, equiparable al uso del sílex.
Las profundidades marinas no solo ocultan especies sorprendentes, a veces también sorprende la presencia en su lecho de ciertos animales que ya se conocían. Una expedición estadounidense ha logrado captar en vídeo por primera vez a 4.826 metros de profundidad a una pequeña gamba de poco más de un centímetro de longitud que se estaba alimentando. Es la protagonista de #Cienciaalobestia.
Hace 116 años, el explorador noruego Roald Amundsen fue la primera persona en llegar al Polo Sur convirtiendo a la Antártida en uno de los últimos espacios colonizados por el ser humano. Desde entonces, la presencia humana ha ido aumentando en el continente helado, por lo que ha crecido el impacto ambiental. Un equipo de científicos ha trazado por primera vez el plano completo del paso del hombre por toda la extensión de la Antártida para estudiar las consecuencias medioambientales.
Un equipo de la Universidad de Jaén ha analizado el estado de conservación de 25 humedales de la provincia de Jaén situados en el Alto de Guadalquivir gracias a una comunidad de anfibios que habitan estos ecosistemas. Los resultados del estudio han permitido elaborar un plan de acción para proteger nueve de estos humedales, que preservarían toda la riqueza de anfibios presente en el área estudiada.
Para los herrerillos, el invierno es la época más dura del año y en este estudio han comprobado que la reducción de las precipitaciones en el Mediterráneo no solo influye en sus posibilidades para sobrevivir sino que disminuye su diversidad genética. La pérdida de diversidad genética de las especies afecta a su potencial evolutivo y su futura supervivencia.