El Mediterráneo es una de las regiones más vulnerables y casi el 90 % de su superficie forestal podría sufrir un aumento de estas perturbaciones. Entre las consecuencias, los bosques serán cada vez más jóvenes y con menor capacidad de actuar como sumideros de carbono. Sin embargo, el equipo transmite un mensaje de esperanza, ya que si se reducen de forma significativa las emisiones de gases de efecto invernadero, el aumento de perturbaciones forestales podría limitarse a un 20 %.
Un metaanálisis de 385 investigaciones publicado en Nature revela que las proyecciones usadas durante años para evaluar la exposición costera presentan desviaciones importantes. La mayoría de los trabajos analizados se basa en cálculos derivados de datos satelitales que no incorporan condiciones oceánicas locales. Al compararlos con mediciones directas, los autores detectan diferencias significativas. El resultado apunta a una vulnerabilidad mayor para las poblaciones situadas en zonas bajas del litoral.
Los árboles urbanos funcionan como infraestructuras ecológicas, ya que filtran contaminantes, reducen la temperatura mediante sombra y evapotranspiración, y regulan la escorrentía. De esta forma contribuyen a la salud y el confort de la población. Consciente de su valor, el Real Betis Balompié estrenó una camiseta hecha con pieles de naranja, uniendo fútbol y concienciación sobre el arbolado urbano.
Un mapa exhaustivo del retroceso de los glaciares revela que, aunque el 77 % de la costa antártica permanece estable, las zonas vulnerables pierden hielo a un ritmo alarmante debido a la intrusión de agua oceánica templada.
Un análisis de 50 años de datos climáticos muestra que la carrera ha logrado esquivar hasta ahora las condiciones más extremas, aunque el riesgo aumenta de forma sostenida.
Un nuevo método de cálculo para calcular los riesgos derivados de los fenómenos meteorológicos extremos revela que Europa ha registrado un aumento de diez veces en el calor extremo en el periodo entre 2010 y 2024, en comparación con el periodo de 1961 a 1990.
La rápida transformación del casquete de hielo groenlandés se consolida como una señal inequívoca del calentamiento global. Nuevos datos revelan una aceleración alarmante de los episodios extremos de fusión, con impactos crecientes sobre el nivel del mar y la estabilidad climática del Ártico.
Un estudio liderado por la Universidad de Valladolid y la AEMET muestra que el calentamiento global amplificó la intensidad y el alcance de las lluvias que causaron las inundaciones catastróficas de octubre de 2024.
Una revisión de más de 1 900 estudios revela cómo el clima, el uso del territorio y las desigualdades sociales condicionan la expansión del virus en Europa y el resto del mundo. Los resultados muestran que el aumento de las temperaturas, especialmente en primavera y verano, favorecen la proliferación de mosquitos Culex que transmiten la enfermedad.
La decisión marca un nuevo golpe a las políticas climáticas instauradas en la anterior administración y anticipa un escenario regulatorio más laxo para el sector automotriz. El cambio ha desatado críticas de expertos y de Barack Obama, que advierten de un retroceso en la protección ambiental.