Un ejemplar del demonio de Tasmania (Sarcophilus harrisii) en Bicheno (Australia).
El estudio se ha realizado con pinzones bengalíes (Lonchura striata var. Domestica).
Los saurópodos, los mayores dinosaurios terrestres, tenían una temperatura corporal de entre 36 ºC y 38 ºC, cifras semejantes a las que registran los mamíferos modernos. El análisis de isótopos de los dientes fósiles de estos animales plantea si los saurópodos podrían haber sido de sangre caliente.
Volar en grupo en formación de racimo, típico en palomas (Columba livia), exige mayor energía que hacerlo en forma de V. Así lo demuestra una investigación británica que atribuye este comportamiento a estrategias defensivas y grupales. Otras aves, como los pelícanos, consumen entre un 10% y un 70% menos de energía que las palomas.
Referencia bibliográfica:
James R. Usherwood, Marinos Stavrou, John C. Lowe, Kyle Roskilly, Alan M.Wilson. “Flying in a flock comes at a cost in pigeons”. Nature 474, 22 de junio de 2011 DOI:10.1038/nature10164.
Un estudio sobre la gaviota tridáctila (Rissa tridactyla) en el Ártico revela por primera vez los movimientos migratorios de esta especie y analiza su capacidad de respuesta a los cambios ambientales. Esta ave es una de las especies marinas más emblemáticas de las latitudes árticas y todo apunta a que el aumento de las temperaturas en el polo norte durante las próximas décadas tendrá un grave impacto sobre su población.
Las variedades de aves que han logrado adaptarse a los entornos urbanos poseen un cerebro más grande respecto a sus cuerpos que las que viven fuera de las ciudades. Así lo revela un estudio publicado en Biology Letters, que demuestra que las áreas urbanizadas podrían mermar la biodiversidad de la avifauna.
Un grupo de expertos liderado por la Universidad Pablo de Olavide subraya en un estudio el papel de los receptores cannabinoides, en particular el CB1, en los procesos cerebrales relacionados con el aprendizaje y la memoria.