Un equipo de etólogos de la Universidad de Pisa documenta en Etiopía una relación exclusiva y sostenida entre ambas especies, lo que demuestra que la flexibilidad sexual en el reino animal va más allá de la reproducción o la falta de parejas.
Un estudio liderado por la Universidad de Melbourne (Australia) apunta que más de 107 000 especies de plantas, animales y hongos se comercializan en todo el mundo. Los investigadores advierten de que la falta de datos sobre este comercio y el estado de las poblaciones dificulta conocer su impacto real sobre la biodiversidad.
Un estudio británico revela que las aves marinas, como las pardelas pichonetas, sufren desfases entre sus relojes internos y la hora local al recorrer grandes distancias en un mismo día, lo que les hace desviarse ligeramente en su ruta. Esto sucede porque usan el sol para orientarse, incluso cuando existen otros métodos disponibles.
Un estudio liderado por el Instituto Pirenaico de Ecología analiza cómo la transformación del mundo rural en el siglo XX ha favorecido la recuperación de los grandes vertebrados, pero también el declive de insectos, anfibios y pequeñas aves. Según los autores, estas tendencias simultáneas pueden estar generando comunidades animales nuevas, cuyas consecuencias para los ecosistemas aún se desconocen.
Una investigación alemana revela que el canto de los pájaros es muy variado, ya sea por el tono o la fuerza de sus sonidos. Además, según el tipo de ave, puede que nos guste más o menos. Los expertos exploran qué características acústicas nos parecen más bellas.
Gracias a esta forma enrollada, las serpientes pueden nacer con el cuerpo más largo de todos los animales vertebrados. Un estudio señala que esto se produce cuando el crecimiento corporal de los embriones se acelera y el intestino no puede seguirles el ritmo.
En su nuevo libro El mono arrogante, Christine Webb sostiene que la obsesión humana por encontrar aquello que nos hace superiores al resto de especies ha llevado a ignorar la enorme diversidad de habilidades del mundo animal. Según la primatóloga, esta visión está en la raíz de la crisis ecológica y climática que asola el planeta.
Los cadáveres de los animales aportan información que va desde el comportamiento individual de las especies hasta la propagación de enfermedades y la contaminación ambiental. Investigadores españoles señalan que este alimento, visto como secundario, cumple una función más amplia y profunda.
En un contexto del calentamiento global actual, dos estudios de la Universidad Politécnica de Madrid revelan que el calor ralentiza significativamente a los osos pardos cantábricos. Por eso, estos animales utilizan los bosques como un refugio térmico.
Los animales sociales emplean una serie de comportamientos preventivos ante un posible conflicto, según una nueva investigación. Algunos ejemplos son permanecer en silencio, vigilar su entorno, realizar incursiones y fortalecer sus vínculos mediante el juego.