Las aplicaciones basadas en ARN mensajero se expanden hacia nuevos campos de la biomedicina. Estudios recientes exploran su uso en fertilidad masculina, alergias, enfermedades del embarazo o incluso en el rejuvenecimiento del sistema inmunitario, aunque aún afrontan importantes retos antes de llegar a la clínica.
Investigadores españoles desarrollan una nueva estrategia para ‘programar’ la forma de tejidos biológicos in vitro. Este trabajo, publicado en la revista Science, demuestra que, por primera vez, es posible guiar sus fuerzas y silueta final al controlar la orientación de sus células, lo que permitiría nuevos avances en ingeniería de tejidos, robótica biohíbrida y el diseño de materiales inteligentes.
La computación cuántica es uno de los avances más esperados, con capacidades infinitamente mayores que los sistemas actuales. Pero estas nuevas máquinas conllevan una inmensa amenaza: los hackers podrán usarlas para descifrar todas las claves que protegen nuestros datos. Los expertos urgen a adoptar una nueva criptografía inmune a esta tecnología.
La condena a estos gigantes tecnológicos en Estados Unidos ha puesto bajo el foco el impacto del diseño de sus plataformas en los usuarios más jóvenes. La decisión reaviva en Europa el debate sobre la responsabilidad de unos entornos digitales capaces de fomentar un uso compulsivo y afectar a la salud mental.
El regulador estadounidense ha dado luz verde a KRESLADI™, un tratamiento para una inmunodeficiencia rara pero extremadamente grave y asociada a infecciones potencialmente mortales, que fue diseñado en el CIEMAT y licenciado en 2016 a la biotecnológica Rocket Pharma.
Un equipo de Stanford analizó 11 modelos de lenguaje y detectó una fuerte tendencia a validar al usuario, lo que puede reforzar creencias dañinas y afectar a las relaciones. El estudio indica que incluso interacciones breves pueden alterar el criterio individual y reducir la disposición a asumir responsabilidades o resolver conflictos.
La primera fase del ensayo arrancará en abril con la administración del fármaco a 70 voluntarios sanos en el Hospital de La Princesa de Madrid para evaluar su seguridad y farmacocinética. El compuesto AP‑2, respaldado por resultados preclínicos sólidos, inicia así su recorrido clínico con el objetivo de corregir uno de los mecanismos moleculares más comunes de esta enfermedad.
El nuevo documento revela avances lentos y desigualdades estructurales que condicionan la participación femenina en el sistema español de innovación, especialmente en la transferencia, la financiación pública y los ámbitos tecnológicos.
El sistema usa inteligencia artificial con el fin de analizar rasgos como el tono y la intensidad e identificar señales de trauma sin acceder al contenido de las conversaciones. La herramienta podría aplicarse en servicios de atención y entornos clínicos, donde permitiría anticipar situaciones de riesgo y mejorar la respuesta institucional.
Una nueva técnica de aprendizaje por imitación permite que un autómata desarrollado por la Universidad Carlos III de Madrid adquiera movimientos más precisos y adaptativos. El avance mejora su capacidad para realizar tareas domésticas de manera fluida y segura.