Habrá gente que opine que las cosquillas son únicas entre individuos y que no todas las personas son igual de sensibles a ellas. Un nuevo estudio revela que esta sensación, para muchas incómoda, trasciende culturas y podría tener una razón evolutiva.
Un estudio revela que la abundancia de señales acústicas durante el cortejo dificulta la toma de decisiones de las hembras y reduce la probabilidad de seleccionar al macho. El efecto se mantiene incluso cuando se controla el ruido de fondo, lo que apunta a una limitación cognitiva ante un exceso de opciones.
Un nuevo estudio ha utilizado métodos de escaneo e impresión 3D para analizar la dentición de mamíferos, y ha revelado que las formas dentales más eficaces para cortar tejidos no suelen ser las más adecuadas para también triturar alimentos más duros.
El estudio internacional, coliderado por dos centros mixtos del CSIC y la Universidad de Harvard, explica cómo se estableció el "arriba y abajo" de las extremidades en los vertebrados hace más de 400 millones de años.
Un nuevo estudio muestra patrones desiguales a lo largo del linaje humano, con incrementos más claros en fases avanzadas del género Homo. El análisis de fósiles y modelos evolutivos ayuda a precisar cómo se distribuyeron estos cambios en el tiempo.
Cuando millones de personas se reúnen para observar un eclipse, se activan algunos de los circuitos más profundos y antiguos del cerebro humano. Esa mezcla de curiosidad, sorpresa y emoción no es un capricho cultural, sino un fenómeno biológico con bases bien estudiadas.
Una investigación del Instituto de Biología Evolutiva ha analizado restos genéticos de insectos en el sarro dental y revela que la presencia de insectos en la dieta tan solo habría sido habitual en humanos de latitudes tropicales, que preservaron una adaptación genética que facilitaba su digestión.
Un nuevo estudio concluye que estas extremidades reducidas evolucionaron al mismo tiempo que cráneos y mandíbulas cada vez más grandes y potentes, probablemente como una adaptación para abatir grandes presas con la mandíbula.
Estos tratamientos reducen la mortalidad del virus en el mundo y permiten un control efectivo de la pandemia. Un controvertido estudio explica que su éxito ha bloqueado la posible selección natural mediada por el patógeno y que, tras varias décadas, ha influido en la evolución de los genes del sistema inmunitario.
Un estudio basado en mandíbulas fósiles sugiere que pulpos colosales de hasta 19 metros habitaron los océanos de hace entre 100 y 72 millones de años y ocuparon la cima de la cadena alimentaria, sin depredadores naturales. Los resultados cuestionan la idea de que solo los vertebrados dominaban ese nivel en las redes tróficas marinas.