Un estudio indica que el beber alcohol de forma excesiva y constante se asocian con un mayor riesgo de sufrir cáncer, especialmente el colorrectal. También revela que dejar de beber reduce significativamente el riesgo.
La ingesta de inhibidores de la bomba de protones o medicamentos como el omeprazol a largo plazo no se relaciona con la posibilidad de desarrollar tumores gástricos. Una investigación poblacional en cincos países nórdicos demuestra que la asociación preexistente es incierta.
Una investigación liderada por el Instituto de Salud Global de Barcelona revela que las partículas finas PM2,5 procedentes de la contaminación atmosférica aumentan el riesgo de todos los subtipos del cáncer, mientras que NO2, O3 y SO2 se relacionan con el cáncer de pulmón no microcítico.
Un estudio ha analizado datos de población sueca y ha comparado la exposición prolongada a contaminantes del aire con la aparición y evolución de patologías neurodegenerativas como la ELA. Los resultados apuntan a que incluso concentraciones relativamente bajas de polución podrían influir en este tipo de enfermedades.
La deficiencia de hierro durante el embarazo es una condición poco diagnosticada que puede perjudicar tanto a la madre como al recién nacido. Los autores de este estudio apuestan por reconsiderar las estrategias de detección actuales e incorporar la medición sistemática de ferritina al inicio de la gestación.
Un estudio predice que la tasa de muerte por cáncer de pulmón en mujeres en países de la Unión Europea en 2026 se estabilizará en 12,5 muertes por cada 100 000, excepto en España, aunque tiene una tasa menor, de 10 muertes por cada 100 000 mujeres. En hombres sigue disminuyendo, aunque siguen siendo el doble de altas que las de mujeres.
El Departamento de Salud de Estados Unidos ha presentado un modelo de pirámide nutricional que ha abierto un debate en el ámbito de la salud pública. La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición considera estas directrices como un avance en el país norteamericano, pero recalca que dichas recomendaciones no se pueden aplicar al resto sin sufrir modificaciones adaptadas a su población.
Una investigación norteamericana revela que los mismos procesos defensivos que protegen a los ratones durante su juventud los dañan cuando son viejos. Todavía queda por confirmar si estos mecanismos se aplican también en seres humanos.
Dos investigaciones publicadas en revistas del grupo The Lancet coinciden en que modificaciones mínimas en el estilo de vida pueden tener un impacto significativo en la salud y la longevidad. Una analiza el efecto de aumentar ligeramente la actividad física y reducir el tiempo sedentario; la otra, cómo pequeñas mejoras combinadas en sueño, dieta y ejercicio se traducen en más años de vida.
Los fuegos arrasan ecosistemas y dañan la salud de quienes inhalan su humo. Estudios recientes en Estados Unidos y España muestran que la exposición prolongada o intensa aumenta la mortalidad, eleva los ingresos hospitalarios y genera riesgos específicos para colectivos especialmente expuestos, como los bomberos. Todo ello ocurre en un contexto de episodios cada vez más frecuentes e intensos por el cambio climático.